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Somos Jor y Gonza, dos personas apasionadas por viajar, fotografiar y vivir la simpleza de lo cotidiano. Nos conocimos en uno de esos paraísos que tiene nuestro mundo y un día decidimos dejar atrás lo cómodo y conocido para subirnos al Fusca, nuestro WV Escarabajo'80 y dejar que el viento nos lleve.

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We are Jor and Gonza, two young, passionate people, that love travelling, taking pictures and living simply. We met at one of those paradises of our world and one day decided to leave confort and know behind to get on our 1980 VW beetle and let the wind take us. 

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Llevados por el Viento es un blog de viajes mediante el cual intentamos compartir nuestras experiencias y aventuras a través de un recorrido por el continente americano.

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September 28, 2018

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La Troncal Amazónica

April 2, 2018

Paramos durante el verano a trabajar y para cuando llegó fines de marzo empacamos nuevamente todo y nos volvimos a buscar al Fusquita que había quedado en la frontera Perú-Ecuador.

 Nuestro objetivo era recorrer lo que nos quedaba de Ecuador: La Troncal Amazónica que comienza en la frontera con Colombia y termina en Zamora, cerca de la frontera con Perú. Con 700km es una de las pocas carreteras pavimentadas que atraviesan el amazonas... y en Ecuador tiene la particularidad de mostrar diferentes subregiones amazónicas inclusive llegando hasta el Bosque Nublado, zona de transición.

Un rico coco helado para salir a la carretera y entregarnos al verde, al agua y sus espontáneas lluvias, claro también. Desde Zamora fuimos hasta una localidad llamada Piuntza donde un dueño de una finca, Leoncio, nos había invitado a pasar unos días. Para llegar a Piuntza desde Loja debimos primero subir al Parque Nacional Podocarpus hasta pasados los 2000mts de altura y luego bajar casi 1000 metros hasta Zamora desde donde 100km nos separaban. 

Llegamos a Piuntza y encontramos la finca de Leoncio donde la comida era toda de huerta, orgánica y el agua de manantial. Aprendimos a cuidar las plantaciones de plátanos, a hacer mermelada de gozaba y mucho sobre la cultura ajuar (indigenas de la región) e historias personales de quienes conocimos acá.

Sin ser aún Amazonia, Piuntza es un lugar donde el clima es amazónico, las costumbres son amazónicas y el clima es bastante amazónico. Nos tocaron lluvias tipo chaparrones que interrumpían el trabajo por unos minutos y todos nos refugiábamos bajo techo buscando otras actividades, nos toco un calor sofocante y nos toco una fresca madrugada dado por la humedad del lugar.

Desde Piuntza volvimos a la carretera E45 rumbo norte y continuamos bajando la elevación y ampliando las gamas de verdes claros frente a nuestros ojos. Ahora sí sentíamos que llegábamos una vez más al Amazonas, pero esta vez en Ecuador. A los verdes se le agregaron altos árboles y la necesaria lluvia que nos empezó a acompañar cotidianamente.

 

Desde Piuntza 325km nos separaban de Macas, un lugar que nos alojaría con mucha alegría y cariño. Ahi encontramos a Gina y a Renato, dos ecuatorianos que toman mate, hacen alfajores caseros y como si fuese poco: son los propietarios de la "Parrilla Argentina" del pueblo. 

Pasamos varios dias con ellos compartiendo historias, comidas y risadas, tanto que no nos podíamos ir! Pero como todo lo bueno debe acabar, llegó el día que partimos y les dejamos un abrazo bien fuerte a una nueva familia viajera que se suma a la gran familia nómade sudamericana.

Desde Macas partimos con ganas de llegar a Puyo, una ciudad donde se concentran varios proyectos de voluntariados asociados con animales amazónicos, pero com a veces sucede en "la ruta", uno sale con un destino en mente y a lo largo de los kilometros, ésto cambia. La lluvia nos expulsó de la zona con mucha violencia y amenaza y acabamos haciendo más kilómetros para llegar hasta Puerto Misahuali, un pueblo famoso por la presencia de monos en sus calles.

 

Siguiendo la E45, la Troncal Amazónica, a 200 km de Macas nos encontramos con el imponente Río Napo, uno de los principales afluentes de la Cuenca Amazónica. Increíble que uno viajando tanto aprenda tanta geografía! El Río Napo tiene su naciente en el Volcán Cotopaxi (donde también estuvimos) y desde allí va aumentando en caudal, anchura y sedimentos.

Puerto Misahualli es un pueblo pequeño y simpático, donde unos monos capuchinos son la atracción que todos quieren ver... 

Un pequeño y pintoresco pueblo rodeado de naturaleza, a la margen del Río Napo es una muy buena combinación para que sea un destino turístico que explote pero por alguna razón aún no ha sido asi, si bien ya se ven muchos mochileros y turistas ecuatorianos que aparecen por acá.

 

En Puerto Misahualli nos invitaron a conocer y quedarnos en un Lodge de Selva. Sería nuestro segunda vez en un Lodge Amazónico y la principal diferencia con Amak, en Iquitos es que esta vez iríamos con Leia y llegaríamos con el Fusquita! Así llegamos al Cotococha Lodge, un lugar que nos sorprendió por lo lindo y auténtico de sus cabañas, su proximidad al río Napo y por sus actividades bien variadas.

Tuvimos la oportunidad de conocer una aldea vecina donde nos enseñaron entre otras cosas, como buscar oro en el río, como hacer chicha de mandioca y como hacer y pintar vasijas de arcilla. La mayoría de las excursiones se hacen desde el río, y Leia se quedaba tranquila en el balcón de nuestra cabaña, custodiando nuestro hogar! También tuvo su oportunidad de meterse al Río Napo igual!

La chicha de mandioca (yuca) amazónica se hace a partir de la yuca, que es un tipo de mandioca nativa del norte de Sudamerica y Centroamérica. Lo primero es pelar la yuca y cocerla hasta que esté bien blanda. Cuando está lista se la aplasta en una batea hasta desmenuzarla bien. Luego se ponen pedazos de esta masa en la boca y se la mastica para luego devolverla al recipiente y continuar con toda la masa. La idea de la saliva es que aparentemente tenemos enzimas que ayudan a acelerar el proceso de fermentación. Una vez completa esta etapa se guarda uno, dos o hasta cinco días (se va haciendo más alcohólica con el tiempo) a gusto del comenzal.

Los Huoarani son la etnia más representativa de esta región amazónica y entre las características que los distinguen están el uso de la cerbatana y la introducción de algunas palabras quechuas a su aun vivo idioma. No hace muchos años (1990) obtuvieron parte de la tierra adyacente a la Reserva Yasuni (una de las reservas más importantes y ricas en biodiversidad del amazonas ecuatoriano) para instalar la Reserva Waorani.

Otra actividad muy divertida e interesante fue la caminata a la Cascada de las Lajas, a través de la húmeda selva y donde escuchamos aves, vimos insectos y aprendimos sobre plantas y flores. Luego de treinta minutos de lancha y una hora y media de caminata llegamos a la Cascada.

 Con lo transpirados, acalorados y sedientos que estábamos, obviamente nos metimos a refrescarnos!

La vuelta fue aun más divertida! Caminamos hasta la orilla pero en lugar de volver en lancha nos volvimos haciendo "tubbing", que  básicamente es subirse a una cámara (neumático) de camión y dejarse llevar por la corriente. Los sonidos de la selva, el paisaje silencioso y el divertido y fresco paseo hicieron de ésta una de nuestras actividades favoritas.

Cotococha nos mostró aún más de la Selva de lo que ya habíamos visto pero esto no era todo... aun faltaba! A 200km al noreste se encontraba Coca, el que sería nuestro primer puerto posible de navegación del Amazonas! Era hora de volver a la ruta!

Volvimos a la E45 y seguimos rumbo norte hacia Jondachi donde nos desviamos hacia el Este, buscando la frontera con Perú y Colombia, buscando puertos de la selva. Así llegamos a Coca, a orillas del mismo Río Napo, solo que acá ya se hace más navegable por grandes barcas entonces aquí comenzamos con las averiguaciones y aprendizajes.

Como en otra entrada escribimos sobre la navegación del Amazonas no vamos a ahondar sobre ese tema acá pero si mencionamos que nos llevamos algunos contactos pero más dudas que certezas. Mientras hacíamos las averiguaciones también disfrutamos del mercado local de pescados y frutas, nos animamos a probar algo de la gastronomía local y nos empezamos a averiguar sobre nuestro próximo país, fronteras, moneda, consejos, etc (o sea, usar internet).

Desde Coca nos fuimos hacia Limoncocha, otro puerto y donde realmente nos dimos cuenta del increíble negocio que hay en esta zona en referencia al petróleo y así, refinerías, pozos, logística, oleoductos se coparon del paisaje. Llegando a Limoncocha pudimos si, reencontrarnos con otro recurso ancestral del Amazonas ecuatoriano, la planta del Cacao!

Hectáreas de plantaciones, plantas salvajes, chocolates, jugos, tartas y decenas de recetas que incluían este fruto se encuentran en esta region amazónica donde esta planta es nativa y riquísima.

Desde acá nos fuimos hacia Nueva Loja, 100km de distancia de Coca. Ciudad grande, fronteriza donde nos empezamos a encontrar con gastronomía colombiana y nos dedicamos a despedir de Ecuador, su barata gasolina, sus ricos patacones y su divertida gente, pero antes de irnos descubrimos que había una joyita perdida aún más hacia el Este. Teníamos días aun y cuando una recomendación se vende bien es difícil evitar el desvío! Nos fuimos hacia Cuyabeno.

 

Siendo uno de los lugares con mayor biodiversidad de todo el Amazonas, la Reserva Faunística Cuyabeno, tiene un régimen de Parque Nacional, rodeado por el Río Putumayo y el Río Napo pero además por mucho petróleo! Su principal amenaza es la explotación de este mineral que ha contaminado el agua en el pasado y aun atenta su naturaleza cotidianamente. Desde que llegamos (por asfalto unos 80km desde Nueva Loja) y acampamos en el estacionamiento de la entrada al Parque, empezamos a ver guacamayos, oír tucanes y disfrutar de su riqueza. Nos bañamos en el Río Cuyabeno, aguas que luego exploraríamos de noche y de día en busca de diferentes especies de animales. 

Increíblemente en el medio de la selva encontramos un hito que marcaba el paso del Ecuador! Además pudimos navegar una de sus 14 lagunas donde encontramos un animal que hasta entonces no habíamos podido ver, el famoso Delfín Rosado. Tímidos y completamente protegidos, han sido cazados por varias tribus amazónicas durante mucho tiempo por creencias religiosas y gastronómicas (viralidad) por lo cual siempre es feliz ver estas especies nadar libres y sin peligro en las reservas. 

El delfín de agua dulce no salta ni se expone como lo hacen los delfines de mar, incluso su estructura ósea es diferente ya que están adaptados a andar en aguas pantanosas de poca profundidad por lo cual pueden moverse mejor con sus aletas dorsales. Es por esta razón que lo máximo que se ven es cuando salen a respirar, casi como una pequeña ballena.

 

La Reserva Cuyabeno fue la mejor despedida de Ecuador y así también del Alto Amazonas, si bien volveríamos en Colombia, para nosotros esto era una despedida y lo hicimos como nos gusta, en la naturaleza, llena de descubrimientos, sorpresas y de alto contenido para nuestros sentidos!

 

 

 

 

 

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