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Somos Jor y Gonza, dos personas apasionadas por viajar, fotografiar y vivir la simpleza de lo cotidiano. Nos conocimos en uno de esos paraísos que tiene nuestro mundo y un día decidimos dejar atrás lo cómodo y conocido para subirnos al Fusca, nuestro WV Escarabajo'80 y dejar que el viento nos lleve.

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We are Jor and Gonza, two young, passionate people, that love travelling, taking pictures and living simply. We met at one of those paradises of our world and one day decided to leave confort and know behind to get on our 1980 VW beetle and let the wind take us. 

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Llevados por el Viento es un blog de viajes mediante el cual intentamos compartir nuestras experiencias y aventuras a través de un recorrido por el continente americano.

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Guided By the Wind (Llevados por el Viento) is a travel blog through which we wish to share our experiences and adventures across the American Continent.

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September 28, 2018

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Vuelo Amazonas y primer barco amazónico!

September 15, 2018

Desde el momento en que llegamos a Colombia sabíamos que llegado el momento de toparnos con el famoso Tapón de Darién, no cruzaríamos a Panama por contenedor, ni a Méjico por Barco pero tampoco nos regresaríamos a Argentina por el mismo camino sino que queríamos navegar el Río Amazonas para llegar desde el Occidente de América del Sur hasta el Oriente.

 

En el norte de Ecuador nos encontramos con una ciudad portuaria que no por casualidad fue la que usaron la familia Zapp para navegar el Amazonas hace casi 20 años, la ciudad de Coca. En Coca, donde pasa uno de los afluentes principales del Amazonas, el Río Napo, nos quedamos dos días averiguando posibles navegaciones hasta Leticia, en el Amazonas Colombiano. Luego de mucha búsqueda dimos con el dueño de los planchones que navegan el Amazonas llevando camiones y otros elementos para los sitios petroleros en la selva, el Señor Rafael. Como él trabaja por contrato aún no tenia nada confirmado pero podía surgir algo en el futuro inmediato.

Nos fuimos de Coca y recorrimos unos kilómetros hasta llegar a Puerto Asis, a orillas del Río Putumayo, otro importante y caudaloso afluente de la cuenca Amazónica. En Puerto Asis dimos con Chepe, esta vez no dueño de barcazas sino un contratista que se ocupa de llenar barcazas y mandarlas a navegar rio abajo. El nos confirmó una barca para ese mismo día pero como nosotros recién entrábamos a Colombia no estábamos interesados en semejante apuro, más bien estábamos organizándonos para el futuro. 

 

Chepe nos dio el visto bueno, intercambiamos contactos y quedamos en llamarlo llegado el momento adecuado, que sería en un mes y medio aproximadamente. Desde Puerto Asis seguimos rumbo hacia los Andes Centrales Colombianos y el tema si bien siempre presente dejó de ser prioritario en nuestra cotidianidad. En Cartagena, otros viajeros que encontramos nos contaron que habían hecho el camino inverso, desde Belen a Puerto Asis y nos pasaron el contacto de Roberto, otro gestor de barcos para hacer el tramo Leticia-Puerto Asis. Ellos habían demorado 45 días desde Belen.

 

No fue sino hasta que llegamos a Bogotá, casi un mes más tarde que nos enteramos de la posibilidad de cargar al fusca en un avión y volar hacia Leticia en dos horas, ahorrándonos los 30 días de navegación desde Coca y los 25 desde Puerto Asis, pero claro por un valor mayor. 

 

Info Útil:

Contacto Chepe: +57 (32) 1979-2563

Contacto Roberto: +57 (31) 3412-7392

 

Hablando con otros viajeros dimos con una empresa llamada Coomacha radicada en el aeropuerto de Bogotá e inmediatamente comenzamos las negociaciones. Llamada va, llamada viene, email mandado, etc, etc, llegamos a un acuerdo comercial, mientras seguíamos contemplando la posibilidad de conducir hasta Puerto Asis y viajar con Chepe o Roberto. Poco a poco el tiempo se iba acercando y debíamos tomar una decisión, o ir hasta Puerto Asis o volver hasta Bogotá.

 

Los barcos desde Puerto Asis salen a medida que se organizan los planchones y se completan con material, esto da mucha flexibilidad pero al mismo tiempo incertidumbre, una incertidumbre que en nuestro plan (llegar a fin de año nuevamente a Argentina) era enemigo.  Si tuviésemos que recomendar, como suele suceder, y basado en nuestras experiencias navegando por el Amazonas, lo mejor en cualquier caso es llegar al lugar y acabar las negociaciones in situ. Hay mucha informalidad y a veces aparecen contactos de último momento que son salvadores, además de que todo es hablable y nada es fijo.  Teniendo en cuenta esto y luego de varias cotizaciones, con los barcos y avión, concluimos que la mejor opción para nosotros sería volar.

 

A partir de esa decisión, nos pusimos en campaña para negociar el mejor precio con Coomacha y también para finalizar la parte de papeleo con ellos. Llegamos a Bogotá tres días antes de la partida. Además de el avión para el Fusca necesitábamos conseguir avión para nosotros y Leia asique completamos esa campaña y llegado el día nos fuimos hasta el aeropuerto El Dorado, de Bogotá, donde preguntando por la oficina de Coomacha llegamos hasta el terminal de carga a una oficina donde un cartel grande, en verde anunciaba el destino: Leticia. Llegamos al mostrador, preguntamos por nuestro contacto y la señorita que nos atendió, Leidy, nos dijo que estaba todo ok, que de último momento nos harían un descuento. El precio para volar en avión de carga se mide por kg cúbico, por lo cual antes habíamos ido a pesar a nuestro Fusquita para tener una noción de su peso, que acabó siendo 1100kg. Increíblemente, llegado el final del día nos enteramos que esa oficina en la que habíamos comprado el servicio, no era de Coomacha sino más bien de su competencia, AeroSur... a nosotros no nos cambiaba nada, menos aún cuando venía un descuento!

 

Info Útil:

Contacto Coomacha: +57 (31) 1278-9394 / (31) 1577-1104

Contacto AeroSur: +57 (31) 0816-3539

 

Leidy nos consiguió un precio de 3400 pesos colombianos por kilo que acabó dando 1300 dólares por el total del auto, incluyendo tasas y seguros. Abonamos el importe y pasamos a hacer un inventario, lo cual por la cantidad de cosas que teníamos era una misión imposible por lo cual se decidió hace un video en su lugar. El Fusquita quedo al resguardo de la empresa y Leidy se comprometió a mandarnos fotos del embarque que hizo luego sumando vídeos y todo. El fusca saldría al mediodía siguiente rumbo a la selva.

A la mañana siguiente nos fuimos en un taxi los tres hasta el aeropuerto donde nos chequeamos en la aerolínea y nos tomamos un último rico café antes de dejar Colombia, un país lleno de colores y sabores. Llegado el mediodía nos embarcamos todos juntos y partimos hacia el Amazonas, a donde no llegan las carreteras o más bien las carreteras son de agua y la transitan solo barcos, botes y diferentes tipos de embarcaciones.

 

Aterrizamos en Leticia luego de un vuelo corto (2.5 horas) y lo primero que hicimos fue acercarnos a la oficina de Aerosur a consultar por nuestro Fusquita que venía en camino. Teníamos dos horas para esperar, asique nos fuimos hasta un restaurant de comida peruana para almorzar tarde. 

 

Leticia queda ubicada en una puntita de Colombia que penetra el gigante Brasil y que está de lado con la frontera peruana.

Los tres países se encuentran generando una única comunidad que habla portunhol, maneja tres monedas y tres gastronomías bien distintas, pero todo en la misma selva: el Amazonas.

Luego del almuerzo nos volvimos al aeropuerto y cuando llegábamos escuchamos un avión llegar, ahí lo vimos! El avión aterrizando y pocos minutos después, se abrió la puerta lateral donde aparecía el Fusca. Un espectáculo no solo para nosotros sino para todos los empleados del aeropuerto, incluso para el piloto del avión, que habrá visto muchas cosas en su vida, pero nunca esto... cuando bajo del avión se quedo un rato mirando al fusca como quien admira a un héroe, un verdadero héroe viajero.

Bajar al fusca y prepararlo para su retirada demoró dos horas pero al final del día, estábamos todos juntos, y en el Amazonas, listos para navegarlo y descubrirlo desde otra perspectiva de la que habíamos hecho antes y además, lo más importante: juntos los 4.

 

Una vez en Leticia empezamos a circular las calles sin poder creer realmente donde estábamos! Una locura ha sido poder llegar los cuatro hasta acá! Ya habíamos estado solos en la Selva Amazónica pero haber llegado con Leia y el Fusquita... increíble!

Luego de disfrutar nuestro primer día, al día siguiente nos fuimos hacia Tabatinga, Brasil (pueblo contiguo sin verdadera frontera) a averiguar por la navegación hasta Manaos. Para cruzar desde Leticia a Tabatinga no hay nada mas que una linea imaginaria, no hay control, oficina, barrera, sino mas bien un simple cartel que anuncia la llegada a uno o a otro país, pero nada más. La avenida que los une libremente en Colombia se llama Avenida Internacional y en Brasil, Avenida da Amizade. Claro... con el andar de las cuadras descubrimos que las tiendas pasaron a llamarse "lojas", las estaciones de servicio "postos" y las duchas "chuveiros"... pero si no fuese por el idioma y los precios en "reais", casi no percibiríamos que cambiamos de país. 

Leticia es la ciudad más austral de Colombia y es un puerto importantísimo para le importación por su ubicación estratégica entre los extremos de Brasil y Perú. También resulta un puerto super fuerte en lo que se refiere a las comunicaciones fluviales del Amazonas, ya que se encuentra sobre el Río Amazonas y así sirve de apoyo para quien navega hacia y desde muchos sitios. En nuestro caso nos fuimos hacia Tabatinga, a averiguar sobre nuestra navegación a Manaos porque simplemente los barcos que salen en esa dirección salen desde Brasil, asi como los que salen hacia Iquitos (Perú) salen de la margen opuesta del Río, de una localidad llamada Santa Rosa (Santa Rosa de Yavarí). 

Llegamos al "Porto Fluvial de Tabatinga" donde un hombre nos recibió en la entrada y nos dijo que recién podríamos tomar un barco con carro el miércoles (en 4 días) lo cual nos sorprendió ya que pensamos que sería más rápida nuestra partida, pero por otro lado también nos dio la oportunidad de conocer bien la zona. Asimismo fuimos informados que el barco en el que viajaríamos llegaría al dia siguiente lo cual era fundamental para volver y resolver todos los detalles de nuestro viaje.

Leticia es un poblado muy tranquilo y muy amazónico: La gente se levanta con el sol, desayuna fuerte (arroz con pescado, frijoles y sopa) y a las 3/4 de la tarde los trabajadores terminan y el puerto empieza a calmar, quienes trajeron pescado, frutas, hortalizas o lo que fuese para vender ya acabó y entonces se junta en el barcito local a tomar algo. Poco a poco las canoas comienzan a abandonar Leticia a través de los incontables afluentes del Amazonas... un espectáculo tan interesante que dos tardes seguidas nos sentamos en la costa del río principal de Leticia, una entrada desde el Amazonas que lleva y trae tantas canoas motorizadas como si fuese una estación de buses y camiones en una gran metrópoli. 

También aprovechamos los días para visitar el Parque Flor de Loto y el Kilómetro 11. El Parque Flor de Loto queda a unos 30 minutos en Canoa Motorizada y vale mucho la pena para quien tenga ganas de ver las Victoria Regia de cerca, asi como sus flores, la famosa Flor de Loto. Nosotros negociamos directamente con los canoeros en el puerto y conseguimos hacer la excursión ida y vuelta por 12 dólares cada uno (incluyendo la entrada al Parque) lo cual para ser una actividad de medio día estuvo muy bien. 

También aprovechamos el tiempo en cruzarnos a Santa Rosa, Perú y comer un poco de gastronomía amazónica peruana, como son el famoso Ceviche de Parche (o Pirarucú, o Arapaima) que es el pescado de agua dulce más grande del mundo (y ya habíamos comido a la plancha en Iquitos). El pez es enorme, mide en tamaño adulto entre 2 y 5 metros y llega a pesar los 200kg. 

 

Es una especie que está protegida en el Amazonas pero ante la demanda de los consumidores de esta riquísima carne, hay muchos criaderos que legalmente crían estos importantes peces, sin impactar en el medio ambiente.

Hay una región de Leticia llamada el Km11 que es hasta donde llega el asfalto en dirección norte (o Bogotá). Luego del Km11 (a 11 km del pueblo), continúan los asentamientos particularmente agrícolas y luego una huella nos llevaría a 100km a Tarapacá y ahi si ya no habría más caminos hacia ningún lado. Quisimos sentir un poco de lo aislados y distantes que nos encontrábamos asique nos fuimos hasta allá a pasear un poco y también conocer de cerca las comunidades Tikuna (originales de acá).

Ahora sí, había llegado el dia de navegar! Primero fuimos a la oficina migratoria colombiana e hicimos nuestra salida del país! Gracias Colombia por tanto!!! Desde ahí fuimos a la Aduana de Colombia, DIAN y también hicimos la salida de nuestro Fusca que tanto rodó las carreteras Colombianas! Ahora era el turno de entrar a Brasil. Nos fuimos a la Policía Federal, hicimos nuestra entrada formal en Brasil y nuestro Fusquita no necesito hacer entrada en la Aduana (si bien fuimos hasta la Receita Federal a confirmar) por un acuerdo de Mercosur. Todos Legales! y Leia??? En este caso al haber una frontera virtual no hay control agropecuario asique Leia volvió a su país de nacimiento sin hacer trámites! Hubiese sido la misma aduana quien tenía a un empleado de la Secretaría de Agricultura y quien revisaría las vacunas de nuestra perrita, pero en este caso no fue necesario. Nos tomamos un açai y nos fuimos hacia el puerto! Llegamos al final de la tarde (5pm) y esperamos el OK de que todo estuviese cargado antes de embarcar el Fusca. Pasaríamos la noche ahi y al dia siguiente cuando embarquen las personas (pasajeros comunes) ya estaría el Fusquita en su lugar.

 

Nuestro contacto en el barco fue Neto, un chico de 25 años originario de Manaos quien gerencia el Diamante y que fue muy simpático al momento de negociar. Se entusiasmo con nuestro viaje y ahora es un seguidor más en las redes sociales. Así como Neto hay muchos gerentes de barcos con los que se puede negociar directamente y esto siempre es lo mejor, para evitar malos entendidos con intermediarios y para poder conseguir el mejor precio. A nosotros nos cobraron 1000 reales (250 dólares) por todo el viaje de Jor, Gonza el Fusquita y Leia, 4 dias y comidas incluidas todos los dias. Teníamos la opcion de dormir en hamaca (como todos los pasajeros) o en nuestra carpa, pero decidimos dormir en hamaca, tanto por el viento de frente al barco como por el simple hecho de tener una experiencia mas real.

 

Contacto Neto/Barco Diamante: 

+55 92 991747375

No todos los barcos ofrecen las comidas incluidas pero las que no las ofrecen, siempre tienen la opcion de comprar a bordo (aproximadamente 10 reales para un almuerzo o cena). También hay una o dos paradas por día donde vendedores ambulantes suben al barco y donde tambien uno puede bajar y comprar algo que quiera. Hay agua filtrada disponible todos los días y los baños además tienen duchas (de agua fría, claro!).

En nuestro caso algunos dias preferimos no comer la comida del barco y en su lugar nos comimos unas frutas que llevábamos con nosotros. Tambien tuvimos la posibilidad de calentarnos agua para mate en nuestra cocina y siempre limpiamos las necesidades de Leia para no incomodar a nadie, si bien al final de cuentas todos estaban muy contentos con nuestra presencia y queríamos se lleven la mejor imagen de los viajeros.

Varias personas se acercaron a conversar con nosotros y si bien no éramos los únicos "extranjeros" en el barco, la mayoría de los pasajeros eran amazonicos que se trasladan de un punto a otro como quien se toma un bus de larga distancia. Como mencionamos antes, nosotros optamos por viajar en hamacas hay algunos barcos que cuentan con camarotes con aire acondicionado, pero igual la mayor parte de quienes viajan el Amazonas lo viajan en hamacas que en portugués se dicen "redes". 

Las hamacas hay que traerlas consigo y en todos los pueblos y puertos amazónicos las venden asique no es difícil encontrar una que te guste, hay de todos los colores y tamaños. El precio más bajo suele andar por los 30 reales (7.5 dolares). Tambien hay que ir con unas cuerdas para poder colgar las hamacas del techo y es recomendable llevarse una manta o bolsa de dormir ya que a la noche el viento sube y la temperatura baja.

Hay que asumir cuando uno se sube a este tipo de embarcacion que el "espacio personal" se entrega y saber que asi será no importa en que lugar del barco pongas tu hamaca... nosotros habíamos elegido lugar el día antes cuando nadie más hacia subido. Poco a poco van llegando los más tempraneros y a las 8AM empiezan a colgar sus hamacas y poner sus pertenencias debajo. Si tienen equipaje grande ira en la bodega.  Para las 11AM casi todos los espacios están ocupados y los que no lo están los ocuparan con las primeras paradas. Así empieza una travesia en el Amazonas, entre vecinas hamacas, historias de gente que viaja así cotidianamente y que se conoce todas las paradas que hará el barco de memoria.

Como habíamos mencionado, las comidas estaban incluidas y se servían en una franja de horario muy específica: Desayuno (6-6:30), Almuerzo (10:30-11:30) y la Cena (5:30-6:30), bastante tempranito! Los desayunos incluían algunas frutas, porotos blancos cocidos, pan con huevo y café. El resto de las comidas no eran aptos para vegetarianos (que por suerte no éramos) ya que la comida si bien uno se la servía incluida las opciones de arroz, porotos, pasta y alguna carne, sea pollo, pescado o carne vacuna. Todas las comidas lo mismo. Las mesas eran grandes y uno acababa compartiendo siempre con gente diferente o con los "amigos" del viaje que uno se va haciendo. A esto, nosotros le agregábamos unos mates en el frente del barco, para hacerle compañía a Leia pero tambien para vivir la experiencia contemplativa. Araras, Papagayos, Tucanes, Delfines y atardeceres espectaculares nos acompañaron varios dias de viaje y ni hablar de las increibles noches estrelladas! 

Después de 4 días de navegación llegamos a Manaos, orgullosos de haber conocido otro lado del Amazonas, el lado que le da su nombre a semejante ecosistema. Aun así, es difícil imaginarse el tamaño de semejante cuenca con mas de 1100 afluentes, pero sin duda ayuda a darse una idea más clara. Como Gonza le dijo a unos amigos en Manaos: Todos deberían hacer este viaje al menos una vez en la vida. Sin dudas, una de las experiencias mas interesantes que tuvimos en nuestros años de viaje.

 

Al llegar a la capital del Estado de Amazonas, una ciudad de 1 millon de habitantes, tambien descubrimos otro lado del Amazonas, una enorme ciudad solo comunicada por carretera con otros países (Venezuela y Guyana) pero no con su propio Brasil. Pagamos una tasa de desembarque de 90 reales y nos fuimos del movimentado puerto, ya volveríamos para seguir navegando lo que nos quedaba de este, el río más largo del mundo!

 

 

 

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