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Somos Jor y Gonza, dos personas apasionadas por viajar, fotografiar y vivir la simpleza de lo cotidiano. Nos conocimos en uno de esos paraísos que tiene nuestro mundo y un día decidimos dejar atrás lo cómodo y conocido para subirnos al Fusca, nuestro WV Escarabajo'80 y dejar que el viento nos lleve.

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We are Jor and Gonza, two young, passionate people, that love travelling, taking pictures and living simply. We met at one of those paradises of our world and one day decided to leave confort and know behind to get on our 1980 VW beetle and let the wind take us. 

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Llevados por el Viento es un blog de viajes mediante el cual intentamos compartir nuestras experiencias y aventuras a través de un recorrido por el continente americano.

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Guided By the Wind (Llevados por el Viento) is a travel blog through which we wish to share our experiences and adventures across the American Continent.

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September 28, 2018

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Sorpresas Colombianas

July 15, 2018

Salimos desde Armenia con un nuevo proyecto, un lugar del que nunca habíamos escuchado y nadie nos había mencionado, excepto el padre de Breyner que en una charla informal nos dijo: "vayan a Buenaventura!" Nosotros no sabíamos nada sobre este lugar, pero confiábamos lo suficiente como para marcarlo en nuestro mapa y trazar la ruta.

Revisando nuestros mensajes por redes sociales descubrimos que en el camino hacia Buenaventura había una familia, que nos había invitado a almorzar en su casa, en Buga. A 114 km de Armenia se encuentra este pueblito del cual nunca habíamos escuchado pero que es super famoso en Colombia, un país fervientemente católico y conservador. Buga es famosa por ser sede de la Basílica Menor del Señor de Los Milagros, el lugar de peregrinación cristiana más importante de Colombia a donde millones de personas acuden anualmente. 

 

Nosotros sin saber nada de esto fuimos hasta Buga pensando en almorzar y seguir viaje, pero nuestros anfitriones nos convencieron a quedarnos al menos una tarde para conocer su centro, escuchar sus historias y partir por la mañana. 

El Valle del Cauca es uno de los económicamente más importantes del país, es el valle que atraviesa el Río Cauca, claro y va desde el Pacífico hasta los Andes. Lo que primero llama la atención a quien viene viajando de Norte a Sur es el cambio de clima (acompañado claro del cambio de altitud) y asimismo como el Valle se hace plano, con los Andes de fondo, comparado con el paisaje cafetero que está lleno de sierras.

 

Este plano se encuentra plantado de caña de azúcar, la principal producción agrícola de la región y que impresiona al ver los camiones con tres hasta cuatro acoplados, casi como un tren! La caña de azúcar no solo se usa para la obviedad del azúcar sino además hoy en día es usada para combustible y esto impulsa la economía y el desarrollo del Cauca.

No todas son buenas historias en la Región del Cauca que dada su situación geográfica (cercanía al Pacífico y cercanía a los Andes) y por ser un polo de tránsito tan importante, fue durante el pasado y aun el presente uno de los otros puntos importantes donde los famosos Narcos Colombianos operaron (hoy reemplazados por otras organizaciones como FARC, narcos mejicanos, etc), especialmente los conocidos del Cartel de Cali (Cali es la capital del Valle del Cauca) y el Cartel del Norte (que tomó el control del tráfico ante la caída del cartel de Medellín y el de Cali). Escuchamos historias de la violencia de los años 90, historias de corrupción y siempre con la humildad de los colombianos, casi con vergüenza pero también con la convicción de que Colombia tiene muchas más historias para ofrecer que las de narcos.

Buga nos permitió acercarnos lo suficiente a Cali como para escuchar sus historias, su acento y hasta probar su gastronomía, pero desde una ciudad pequeña con gente simple que nos llevó a recorrer el centro histórico y nos ofreció degustar sus típicos cholados caleños. El cholado o ‘cholao’ es una ensalada de frutas típica que se prepara en el momento preparación sobre una base de hielo raspado, se adicionan las frutas que pueden ser piña, papaya, maracujá, plátano, melados de diferentes sabores (como si fueran salsas de frutilla, chocolate, miel, etc) y leche condensada. Bien fresco, bien frutal, excelente combinación para representar al clima del Valle del Cauca.

 

Como también suele suceder, al contarles a nuestros nuevos amigos que emprenderíamos la visita hacia Buenaventura, nos miraron con la cara extraña de "por que?", y nosotros respondimos "por que no?"... 

Buenaventura nos daba la oportunidad de ver el Pacífico por última vez! Asimismo nos daba la oportunidad de conocer el puerto más importante de Colombia, conocer un lugar más y predisponernos a más sorpresas! Colombia ya había superado todas nuestras expectativas, por lo cual todo lo que viniese solo podía sumar experiencias positivas. 115km de una autopista de doble carril separan el Valle, del Pacífico, una autopista conocida como la Vía al Mar que nos sorprendió desde que la ingresamos por varias razones. La primera fue que sube la última cordillera antes de llegar al océano y pasas de tener mucho calor a mucho frío, algo que ya nos había pasado llegando a Bogotá pero que no es tan frecuente en otros países. Lo segundo que nos sorprendió es que la Región del Valle del Cauca y especialmente la zona de Buenaventura es la mayor en densidad de afro-descendientes de toda Colombia... una vez llegados a la selva bien húmeda del pacífico aparecen los habitantes de la región en pequeñas comunidades, principalmente descendientes de los primeros inmigrantes de la zona traídos por los españoles, esclavos que trabajaron en la cosecha de la caña de azúcar, una realidad que increíblemente deja marcas sociales. Aún así, vemos a través de nuestra ventana del Fusca las sonrientes caras llenas de dientes de los niños negros, decidimos parar a conocer uno de esos pueblos, Córdoba.

Nos encanta pero como es temprano, decidimos seguir hacia Buenaventura para luego volver por acá, ya que el clima estaba nublado y con ganas de llover. En la ruta así como en otros lugares, mucha presencia del ejército, apostado con controles y jóvenes colombianos portando fusiles que saludan con sonrisas. Nos habíamos olvidado de esto que habíamos vivido en otras zonas de Colombia que estuvieron en conflicto hasta octubre del 2018 cuando se firmó un cese de paz. Lamentablemente tanto Buenaventura como otros sigue siendo una zona de mucho conflicto dado principalmente al interés económico que representa la salida al mar del narcotráfico. Y se repite la escena que ya habíamos visto en otras regiones: abandono del estado por la presencia de los grupos guerrilleros o narcos y hoy la intención del Estado de volver a estar presente. Así fue como nos sorprendió Buenaventura, el puerto más importante de Colombia, pero completamente olvidado a nivel infraestructura.

 

Llegando a la ciudad, muchos barrios pobres, donde casi la totalidad de sus habitantes negros, miran este auto rojo con placa diferente que llama tanto la atención. 

Llegamos al centro de la ciudad, tiendas baratas, edificios viejos y mucha gente yendo y viniendo. Nos agarran los nervios de entrar a una ciudad nueva, asique nos metimos en un estacionamiento pago para estar tranquilos y entender que queríamos hacer frente a las opciones.

Caminamos un poco por el "Malecón" de Buenaventura y visitamos las oficinas de turismo que promocionaban paseos por la zona a islas y playas para hacer avistajes de Ballenas. También aprovechamos para almorzar un rico plato de mar, pescado con arroz, ensalada  y plátanos, mientras decidíamos los próximos pasos. Luego del almuerzo volveríamos a Córdoba a pasar la noche para al día siguiente conocer esa zona, sus famosas Brujitas y luego seguir viaje. Caminamos un poco más por el malecón con Leia y luego emprendimos la vuelta. Como la Bahía de Buenaventura es alimentada por ríos sedimentarios que bajan desde los Andes, la costa no es necesariamente lo que uno esperaría del Pacífico Colombiano, pero también es entendible. Los paseos que ofrecen visitas a islas paradisíacas exigen el viaje de más de dos horas en lancha que nos parecía mucho para dejar a Leia en Buenaventura y no queríamos volver de noche a una ciudad portuaria. Aún así estábamos contentos de haber llegado hasta acá, casi al límite de lo que separa Sudamérica de nuestro hermano del norte por el Tapón de Darién, selva que no cuenta con carretera transitable para quién viaja rumbo norte.

Salimos de Buenaventura y nos volvimos hacia Córdoba donde en IOverlander encontramos un lugar donde dejar el Fusca y pasar la noche tranquilos. Córdoba es una ciudad que hoy vive del turismo, que aunque no sea mucho, alcanza para subsistir y sus habitantes, en su mayoría negros, muy simples y simpáticos tratan de vender a uno lo que sea! Pero esta vez fuimos nosotros los que les vendimos algo... en realidad les regalamos la experiencia del Mate! Haciendo click en la imagen podrán ver también el video!

Después de caminar por el pueblo, tomar mate con los chicos y charlar con ellos sobre lo que es vivir en Córdoba, sus sueños y realidades, nos volvimos para descansar, cocinar algo y prepararnos para un siguiente día lleno de aventuras. A pocos kilómetros de Córdoba se encuentra la Reserva Natural Río San Cipriano y además el pueblo de San Cipriano.

 

Además de ser una hermosa reserva rodeada de verdes, cascadas, ríos cristalinos, canto de pájaros, lo que llama más la atención de San Cipriano es su forma de acceso. Allá en el tiempo no tan lejano cuando las vías de ferrocarril unían muchos lugares de sudamérica, antes de dar lugar al lobby de los camiones y carreteras, San Cipriano era una parada de tren entre el Valle del Cauca y el puerto de Buenaventura.

Esas vías de tren que quedaron abandonadas fueron usadas para pueblos perdidos en la selva como sus puntos de contacto y asi surgió la idea de un carro con rieles del ancho de un pequeño vagón de tren, empujado por una moto: las Brujitas.

Con bastante adrenalina nos tomamos la brujita que sin cinturones de seguridad, varandas, cascos o algún tipo de sistema preventivo... nos llevó tanto de ida como de vuelta, por medio de la selva donde pequeños, aislados, asentamientos aparecen como pequeñas manchas, dentro del mar verde de la sierra costeña. Luego de un viaje de 20 minutos llegamos a San Cipriano donde comienza un sendero amplio y bien marcado que va pasando por lado de diferentes pozos de agua donde de vez en cuando también se ve alguna casa bien simple y sus habitantes salen a saludar y ofrecer comida, bebida y algún otro servicio para el turista.

Elegimos un lugar para tomarnos unos mates, meternos al Río San Cipriano y luego almorzar unos sandwiches que hicimos, todo esto mientras Leia nos esperaba en el estacionamiento de Córdoba, al cuidado de nuestro Fusquita. Luego de pasar el día en el agua nos volvimos para el reencuentro desde donde partimos de vuelta hacia el Valle del Cauca y dormimos en una estación de servicio en las afueras de Palmira (150km de Córdoba).

 

Una buena noche de descanso en la Estación de Servicio, conectarnos a internet, comer alguna golosina y luego de vuelta a la ruta con rumbo a la blanca Popayán. Nos quedaba poco por recorrer de Colombia pero siempre había tiempo para más sorpresas... San Cipriano había sido una de ellas, cual sería la próxima?

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