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Somos Jor y Gonza, dos personas apasionadas por viajar, fotografiar y vivir la simpleza de lo cotidiano. Nos conocimos en uno de esos paraísos que tiene nuestro mundo y un día decidimos dejar atrás lo cómodo y conocido para subirnos al Fusca, nuestro WV Escarabajo'80 y dejar que el viento nos lleve.

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We are Jor and Gonza, two young, passionate people, that love travelling, taking pictures and living simply. We met at one of those paradises of our world and one day decided to leave confort and know behind to get on our 1980 VW beetle and let the wind take us. 

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Llevados por el Viento es un blog de viajes mediante el cual intentamos compartir nuestras experiencias y aventuras a través de un recorrido por el continente americano.

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September 28, 2018

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Ceja del Amazonas... Chachapoyas

October 20, 2017

Una vez más salimos de Lima, ahora con el objetivo de conocer un poco del norte de Perú. Como todo Perú, se puede dividir en Costa - Los Andes Centrales - Selva. Ese trinomio acompaña la geografía del país de Machu Pichu, haciendo de él un país rico en paisajes, climas y culturas.

 

Ya habíamos volado a Iquitos, ubicado en el rincón nor-este del Perú y así ahora iríamos hacia los Andes del Norte y lo que es conocido como la Ceja del Amazonas, antes de ir hacia la costa y retirarnos del país en búsqueda de nuevos destinos. Desde Lima tomamos la ya conocida Panamericana norte 1N hasta Chiclayo. Pasamos por Trujillo y otros lugares interesantes pero los dejamos para la vuelta ya que volveríamos a la costa luego de ir hacia los Andes. A 940km de Lima se encuentra Chiclayo donde haríamos noche en la casa de un contacto de una agrupación de moto-viajeros, MAI. Demoramos un día y medio en completar la travesía. Llegamos a Chiclayo de noche y cansados. Demasiado cansados para disfrutar de un lugar que no era para nada bonito asique como llegamos nos dormimos y al día siguiente como nos levantamos partimos.

 

Desde Chiclayo tuvimos que manejar hasta la frontera con Ecuador para renovar nuestra permanencia (nos habían dado dos meses) asique nos fuimos hasta Alamor, Ecuador donde no nos permitieron volver a Ecuador si no pasaban 24 horas. Lo tomamos como una oportunidad y "al mal tiempo buena cara". A la mañana siguiente volvimos y ahora si, retomamos ruta hacia Chachapoyas. 

 

Reingresamos a Perú por la ruta 1N desde Alamor hasta Sullana y desde ahi fuimos hacia Chulucanas por la ruta 107. En Chulucanas apareció el calor y los mosquitos, lo cual presagiaba nuestro destino. Desde aquí tomamos el camino mas directo y fácil hacia el este: Ruta 2A y luego 3N hasta llegar a la Región de Amazonas una vez que cruzamos el enorme Río Marañon y la ruta 5N.

Pasamos nuestra primer noche a orillas del Río en unas termas naturales en la ruta entre Jaén y Corral Quemado. El lugar se llamaba el Almendras y tuvimos acceso a sus baños, a las aguas termales (muy calientes y con mucho olor a azufre) y dormir por simples 3 dólares. Eso sí, el atardecer... no tenía precio.

Desde El Almendral ahora si comenzamos a recorrer la Ceja del Amazonas. La Ceja de Selva o Selva Alta hace referencia a un bioma de transición entre la planicie del Amazonas y los Andes Centrales. Estas características hacen de una región de tipo Bosque Nuboso que ya habíamos visto en Bolivia y Argentina, montañas muy verdes, mucha agua y vegetación muy densa. 

Así nos recibió Pedro Ruiz Gallo, el primer pueblo que visitamos de la zona sobre la 5N. Por la mañana salimos del Almendral y a 140 km nos encontramos con este pueblo mentido entre altas verdes montañas. Desde acá subimos por un camino de ripio hasta Cuispes, un poblado colgado de la montaña donde el horario no existe excepto cuando hay que ir a misa y encontrarse en la plaza principal luego.

 

En Cuispes aprovechamos para descansar pero tambien para caminar. Nos fuimos hasta la Catarata de Jumbilla que sería una caminata de 4 horas (ida y vuelta) donde podríamos conocer otros senderos y además caminar con Leia tambien.

Para conocer la Cascada de Jumbilla hay que ir a la oficina del centro de Jumbilla donde un responsable del turismo te toma los datos y te da las llaves para abrir un portón de entrada al sendero. Todo muy organizado y simple. También ofrecen servicio de guías y dan mapas a otros senderos pero nosotros decidimos ir con nuestro mate y Leia directo a Yumbilla.

El sendero ademas de recorrer tres saltos diferentes y muy lindos, también ofrece increíbles vistas del paisaje boscoso con miradores y hasta refugios por si uno quisiera quedarse a descansar ahi.

Las nubes nunca nos abandonaron y tampoco la llovizna intermitente que de vez en cuando aparecía para recordarnos el nombre de este bioma que nos sorprendió con el verde y el volumen incansable de agua que podia escucharse y verse por doquier.

Dicen los folletos que Yumbilla es una de las últimas cataratas en ser descubierta (fines de los años '80) aunque eso es como una acción de marketing turístico... los locales conocían la cascada hace tiempo, solo que recién en 2007 se fotografió y comenzó a ser conocida por los visitantes foráneos. Lo bueno de esto (no necesariamente para los locales) es que se puede caminar solos en el sendero y no cruzarse con nadie (diferente a lo que ocurriría en Gocta). También dicen los folletos que esta es la 5ta catarata más alta del mundo, con 895 metros, pero también vale mencionar que está partida en tres secciones, una superior, una del medio y una baja... 

Dicho todo esto... a quien le importa realmente? Lo lindo fue estar ahí, escucharla y sentirla en carne propia. Cuispes nos sorprendió por sus verdes y sus hermosas cascadas, aunque la lluvia por momentos se hizo un poco tediosa. Partimos desde Cuispes y fuimos hacia Chachapoyas, capital del Departamento y a simples 80km solo que los últimos 20km en constante trepada a la montaña subiendo hasta los 2300mts.

 

Chachapoyas proviene del vocablo quechua sachapuyos que significa ‘hombres de la neblina’, atribuyéndole este nombre por la densa neblina que habitualmente cubre las montañas y a la cultura que habitó esta región cuando el Imperio Inca se expandió hasta acá.

Con sus 30.000 personas Chachapoyas nos animó a decidir seguir viaje para pasar la noche pero sin antes almorzar con uno de nuestros seguidores, Henry, y su familia. Tambien aprovechamos el pintoresco pueblo para visitar su mercado, hacer compras y finalmente la oficina de turismo donde nos dieron muchísima información sobre toda la región, lo cual nos ayudó a planear los siguientes días.

 

Desde Chachapoyas decidimos ir primero hacia Kuelap, una ciudadela de la cultura Chachapoyas a más de 3000 metros de altura y a simples 35km de distancia (subiendo a la ciudadela a través de un sistema de góndolas), solo que decidimos hacer un camino sinuosos de montaña para llegar con el Fusquita... lo cual significó unas 3 horas de viaje entre pueblitos andinos que se veían supremamente sorprendidos a ver un auto pasar.

Llegamos juntos al atardecer y el arribo del frío. El cuidador del complejo nos dijo que nos dejaba los baños abiertos y nos ofreció un lugar para estacionar y dormir. Noche de comida rica y a dormir temprano ya que queríamos ser los primeros en entrar al complejo.

La ciudadela de Kuélap, también llamada como fortaleza (ya que la ciudadela está protegida por un muro) se caracteriza por tener una arquitectura monumental en la cumbre del Cerro Barreta (a 3000msnm) y pertenece a la cultura Chachapoyas quienes se establecieron aquí en el siglo XI, cuatro siglos antes del apogeo de los Incas.

Si bien este lugar fue descubierto a mediados del 1800, nunca fue muy popular su visita dada la complejidad de acceso y luego fue opacado por Machu Pichu no solo en el marketing sino además en la inversion de infraestructura. Recién en 2017 se construyó el teleférico que comunica el poblado de Tingo con la ciudadela en 20 minutos (en lugar de las dos horas que hicimos nosotros manejando) y de a poco comienza a crecer un interés por su visita. Nosotros subimos con el Fusca y por ende entramos media hora antes al complejo que los primeros visitantes que tomaron el teleférico, permitiéndonos sacar varias fotos y recorrer en completa soledad. 

La muralla que rodea la ciudadela promedia 30 metros de alto y tiene dos entradas bien angostas lo cual habrán hecho de este un lugar muy seguro para sus habitantes.

Una vez adentro podemos conocer sus diferentes áreas, tanto la residencial de nobleza como dos templos de adoración. Interesantes las residencias, en forma circular y algunas con bastante detalle en sus paredes. Se encontraron más de 400 viviendas en la ciudadela que se estima alojaba aproximadamente 3500 personas. Las crónicas de la época dicen que en 1470 el Inca Tupac Yupanqui llegó a la ciudadela para invadirla y someter al pueblo Chachapoyas pero fue derrotado.

Desde Kuelap volvimos para Nuevo Tingo y regresamos un poco el el camino. No olvidemos que para ir hacia el norte no siempre es necesario mantener ese rumbo, por algo, somos los llevados por el viento. Nos volvimos por la misma ruta que habíamos llegado, la ruta 8B y a 88km llegamos a Cocachimba, un pueblito de no más de 200 habitantes a 1800mts. de altura. 

En Cocachimba comienza el sendero más popular para llegar hasta la Catarata Gocta, una de las más altas del mundo y sin dudas muy bellas. Habíamos visto en IOverlander un punto para acampar pero decidimos buscar otro menos céntricos y así encontramos un terreno al costado del camino que pertenecía a una casa más abajo. Gonza bajó a conversar con el dueño que acabó no solo siendo el dueño del terreno sino el primer guía de turismo del pueblo (ahora un hombre bien mayor) que como baquiano acompaño a Stefan Ziemendorff, un explorador y geógrafo alemán que en 2006 llegó a la Catarata y midió su altura, colocándola como 5ta en el mundo (540m). Luego de pedirle permiso para acampar, Gonza y su colega se quedaron conversando un poco sobre la historia y la creciente popularidad de esta cascada. 

 

Luego de una ducha en los baños públicos del pueblo, nos fuimos a acampar y pasamos una hermosa velada con un atardecer prometedor.

Bien temprano por la mañana comenzamos el didicil sendero hasta llegar a la base de la Catarata. Previo pago la entrada (5 dólares por persona) caminamos primero por un terreno árido y caluroso hasta luego adentrarnos en el húmedo y empinado bosque nublado hasta que llegamos a la catarata donde había un refugio. 

El refugio se encontraba a simples 50 metros de la laguna que forma la catarata, pero como las nubes comenzaron a amenazar, decidimos quedarnos en el refugio y preparar unos mates que acompañamos con fruta. Habíamos caminado dos horas por un sendero de un poco más de 5km y la ultima parte en su mayoría en subida, por lo cual un buen descanso estaba merecido.

Una vez que la llovizna se detuvo, comenzamos el retorno hacia Cocachimba donde nos esperaba Leia y un sol radiante. La vuelta se nos hizo un poco más rápida aunque con mucho calor dado el momento del día y vimos muchas personas que elegían ir o regresarse a caballo (que costaba unos 30 dólares más) pero seguimos persistentes y orgullosos por nuestra caminata. A la vuelta al pueblo, nuevamente hicimos una ducha en los baños públicos, unos sandwiches de refuerzo y partimos con destino Leimebamba, a 97km por la misma ruta 8B.

En la ruta encontramos unos mercados extremadamente económicos asique hicimos desabastecimiento de compras y continuamos. En Leymebamba hicimos una parada para visitar su famoso museo donde se encuentran muchos objetos de los Chachapoyas e incluso más de 200 momias que fueron encontradas en la zona. Una hora habremos estado visitando el museo y aprendiendo sobre esta exótica y poco conocida cultura hasta que decidimos seguir viaje. A unos 15 km de distancia, siguiendo la ruta 8B nos abrimos del camino para tener nuestra última noche en el Bosque Nublado Peruano. Desde acá conduciríamos por el filo de los Andes entrando en Cajamarca una tierra llena de cosas para ver y que sería nuestra puerta de salida hacia la costa.

 

 

 

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