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Somos Jor y Gonza, dos personas apasionadas por viajar, fotografiar y vivir la simpleza de lo cotidiano. Nos conocimos en uno de esos paraísos que tiene nuestro mundo y un día decidimos dejar atrás lo cómodo y conocido para subirnos al Fusca, nuestro WV Escarabajo'80 y dejar que el viento nos lleve.

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We are Jor and Gonza, two young, passionate people, that love travelling, taking pictures and living simply. We met at one of those paradises of our world and one day decided to leave confort and know behind to get on our 1980 VW beetle and let the wind take us. 

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Llevados por el Viento es un blog de viajes mediante el cual intentamos compartir nuestras experiencias y aventuras a través de un recorrido por el continente americano.

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September 28, 2018

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Minas Gerais, un destino que nos debíamos

December 15, 2016

Muchas veces en la vida de viaje nos encontramos con decisiones que nos regalan lugares y nos privan de otros. Decisiones conscientes, medidas o a veces simplemente oportunas o vinculadas a la fortuna. En nuestro caso, viajando por Brasil, durante el 2015, decidimos no ir hacia el estado de Minas Gerais y en su lugar ir primero por el litoral y a la vuelta, por Brasilia y luego Matto Groso... decisiones basadas en gustos y en miedos, pero decisiones al fin. 

 

Lo que sucede es que como habitantes de Paraty, durante años escuchamos hablar, estudiamos e imaginamos el Caminho do Ouro, ese camino que traía oro, diamantes y otros productos de alto valor desde Minas Gerais (de ahí deriva su nombre: "minas generales") hasta Paraty, para ser embarcado con rumbo a Europa. Ese contacto con la historia siempre nos generó curiosidad y cuando el amigo de Gonza, Seba, nos invitó a su casamiento en Búzios y nos subimos a un avión para concurrir, ahí no hubo excusas suficientes para mantenernos alejados de Minas.

Luego de la boda, pasamos por nuestro amado Paraty a encontrarnos y saludar a amigos y pronto partimos hacia Belo Horizonte, haciendo escala en Río de Janeiro donde nos encontramos nuevamente con más amigos y familia.

 

Desde Río de Janeiro hasta Belo Horizonte tomamos un colectivo nocturno, de la empresa Útil, una de las tantas que realiza este viaje de 7 horas aproximadamente. Elegimos este medio de transporte por ser el más eficiente, flexible y barato (sin contar el autostop, claro!). Por unos 25 dólares cada uno, transitamos los casi 500 kilómetros que separan RJ de BH, hacia el noroeste, camino que comienza por los suburbios y barrios industriales de Río, para luego subir las sierras atlánticas que enmarcan esta región siempre en el horizonte occidental, y una vez a los 1000 msnm, el camino es simplemente montañas tras montañas, valles tras valles, hasta llegar a la Sierra del Espinazo, donde se enclava Belo Horizónte, comúnmente referido como BH o Beagá.

Otra opción hubiese sido ir directo a una ciudad histórica como Ouro Preto a la cual van omnibuses desde Río de Janeiro, pero nuestro plan implicaba alquilar un auto en BH (ya acostumbrados a movernos libre y ágilmente) y retornarlo aquí luego de hacer un círculo geográfico recorriendo los diferentes rincones de este lugar y la manera más eficiente y económica era yendo a Belo Horizonte...

 

Llegamos a Belo Horizonte más temprano de lo previsto, eran apenas pasadas las 6 de la mañana y el sol ya pegaba, los taxis estaban alineados y los vendedores de café ya se paseaban por los pasillos de la terminal de tamaño medio, pero suficiente para satisfacer nuestras expectativas. Belo Horizonte es, en definitiva, una de las tres ciudades más pobladas de Brasil, con casi 6 millones de habitantes y un importante valor industrial (sede de automotrices, grandes mineras e incluso la sede latinoamericana de desarrollo tecnológico de Google).

Desde la terminal fuimos a desayunar un "mixto quentche" que hace referencia a lo que nosotros llamamos un sándwich tostado y mientras Jor degustaba un café, Gonza hacia lo suyo con un rico y fresco jugo de naranja. Una vez alimentados fuimos a retirar el auto alquilado por anticipación, trámite que duró casi una hora y para las 8:30 estábamos conduciendo por las calles de BH bajo el mando de Gonza y la navegación de Jor. Salir de cualquier metrópoli no es fácil y esta tampoco lo sería, especialmente dado su relieve montañoso y planeamiento urbano desordenado que ha hecho que haya muchas calles curvas lo cual dificulta el tránsito, claro.

Salimos de BH por la BR-40 en dirección sur, autopista de dos carriles de cada lado con largas subidas y muchos controles de velocidad lo cual ordenaba el tránsito que circulaba a 70 km/H. Luego de 30 km en subidas nos desviamos hacia el Este por la BR-356 que era una ruta de dos carriles en total y que iba contornando las montañas que mostraban su piel rojiza, arcillosa y muy castigada en varios tramos, donde encontramos grandes empresas mineras que extraen todo tipo de minerales de las montañas. El contraste del verde y el rojizo nos fueron llevando por 60 kilómetros hasta que arribamos a la famosa Ouro Preto, localizada a 1200 metros de altura y considerada durante el siglo XVIII la capital comercial de Brasil, ya que en las inmediaciones de Vila Rica (como se llamó originalmente a esta ciudad) se extraían metales preciosos, en especial el oro.

Al arribar a Ouro Preto, desde lo alto ya puede percibirse la extensión de este pueblo que se cree en 1700 contaba con más de 50.000 habitantes, y hoy cuenta con un poco más de ese número. El casco histórico de la ciudad fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco en 1980, con el nombre de Ciudad histórica de Ouro Preto. Recorrimos sus calles empedradas, sus innumerables iglesias aunque entramos solo en una de ellas (cada iglesia cobra 2 dólares por persona para entrar a visitarla), vimos muchas desde afuera. Entramos en la basílica Nossa Senhora del Pilar y descubrimos el famoso arte barroco colonial brasileño (si bien ya habíamos visto iglesias contemporáneas en Salvador de Bahía) en su mayor exposición. Difícil es entender la inmensidad incluso de la historia sin poder ver pruebas físicas de ello.

 

Entramos a visitar la primera mina que tuvo la Vila, la Mina do Veloso, donde nuestra guía, Sidnéa, historiadora local, nos contaría la increíble ingeniería que traerían los propios esclavos africanos con conocimientos mineros. Aparentemente al momento de comprar esclavos, los portugueses sabrían el origen de los mismos y como la explotación de minerales ya había comenzado en Africa siglos antes, entonces sabrían donde comprar los esclavos que mas aptitudes y conocimiento traerían.

Con 500 metros de extensión, uno comienza a andar y meterse en el corazón de la montaña a descubrir las galerías, pozos de agua y pasadizos donde miles de trabajadores de mano de obra especializada extrajeron el oro. Dicen que en la ciudad de Ouro Preto existieron más de 300 galerías de excavación, además de los otros métodos utilizados para obtener oro. Verdaderamente sorprendente.

Ouro Preto habla por si solo de la importancia de Brasil como colonia, del metal precioso como un recurso que llevaría a hombres (en su mayoría esclavos, aunque comandados por hombres libres) a transitar los 600km, 90 días de caminata en la densa, humeda, montañosa y peligrosa sierra brasileña para llevar desde esta localidad hasta el mar (Parati) y luego los navegantes costear la “plagada de piratas”, costa Atlántica hasta llegar a Europa.

En lo alto, enfrentado con Ouro Preto se ve el Pico do Itacolomi (1772mts) punto que usaron los primeros “bandeirantes” (exploradores, mercenarios, conquistadores, esclavistas, cazadores no solo portugueses sino también gallegos, castellanos, genoveses, vascos y otras nacionalidades) para referirse a este lugar, razón por la cual también fue conocido como el "Farol de los Bandeirantes". Por debajo del pico, a 11 kilometros de Ouro Preto, otra localidad que es parte del Camino del Oro, conocida hoy en dia mas por desastres ambientales que por su historia, a orillas del Río Doce, yace Mariana. Obviamente hacia ella fuimos, a descubrir sus calles y su historia.

Mariana fue la primera ciudad fundada en la region que luego se vio opacada por su vecina Vila Rica (Ouro Preto). Aun hoy es uno de los locales mas importantes de extracción minera de la region. A principios del siglo XVIII se fundo esta ciudad en homenaje a María Ana de Austria, mujer de Joao V, rey de Portugal. Las iglesias São Francisco de Assis y Nossa Senhora do Carmo, separadas por metros simplemente, muestran la importancia que tuvo esta ciudad en el siglo XVIII.

Llegada la hora del almuerzo, no podía faltar degustarnos con la famosa gastronomía ""mineira". Dicen en Brasil que la comida de minas gerais es la más rica en sabores, si bien la base alimenticia es similar a otras regiones (arroz, porotos, farofa y un pedazo de carne o pescado), en esta zona se habría desarrollado una mayor intención (quizas vinculada a los lujos locales) de preparar las comidas sabores más intensos y así usando mayor variedad de porotos, de verduras y de especias. Nos fuimos hasta un restaurant tipo “A kilo” donde se paga el peso de cada plato y acompañamos la carne, el arroz, los porotos y la farofa con una rica cerveza local.

Desde Ouro Preto tomamos la MG-443, ruta interna que nos llevaría hacia las localidades de Ouro Branco y Congonhas. Ouro Branco, fue llamada así por una película mineral que recubría el oro y lo hacia blancuzco, lo mismo que ocurrió con Ouro Preto y a lo que debe su denominación por una película que recubría y oscurecía el oro. En este tramo de la ruta levantamos a un joven que hacia auto-stop hacia Ouro Branco y que nos contó los desafíos y sueños de un joven de esta region. Estudiante de robótica su ideal era entrar a trabajar en una empresa automotriz de Sao Paulo, cambiar el paisaje agreste de las cierras mineras por la megaciudad "donde se puede ser rico". Interesante conversar con este nuevo amigo a quien dejamos en la entrada a Ouro Branco desde donde se veía una chimenea que expulsaba mucho humo blanco hacia el cielo. Es este uno de los principales lugares donde se encuentran las empresas fundidoras de aluminio.

Desde Ouro Branco seguimos por la ruta interestatal hasta encontrar la BR-40, principal arteria del Estado y luego llegar a Sao Joao del Rey por la BR-383. Un total de 150 km que demoramos dos horas en atravesar. Llegaba la tarde y con las ultimas luces del día llegamos a la casa de Tulio, couchsurfer y quien nos alojaría en su casa por dos noches. Estudiante de cine con muchos sueños por delante, Tulio tenia una casa organizada y llena de items referentes a charles chaplin y a David Bowie, dos grandes idolos para él. Esa misma noche salimos a recorrer los bares de la ciudad y el centro histórico, por la famosa Rua da Cachaça y conversamos sobre política, viajes, amistades y todo lo que debe conversarse en un bar.

El nombre de Sao Joao del Rei es un claro homenaje a su Red Joao V que gobernaba Brasil desde Portugal durante la "corrida del oro" que dio origen a varias villas que proveían descanso, productos accesorios (comida, artefactos, esclavos) para la explotación y transporte del oro y metales preciosos a Europa. 

Hoy, Sao Joao del Rei se ha convertido en un centro estudiantil, albergando la Facultad de Filosofía y Letras pública más importante de la región (Universidad Federal de Minas Gerais). Esto también hace que sea una ciudad que más allá de su belleza histórica y arquitectónica, sea un centro de debate político muy importante no solo para el centro de Brasil sino para todo el país...

 ... pero nosotros más allá de estar interesados en la cultura local, lo que más nos gusta es viajar, asique al dia siguiente dejamos Sao Joao del Rey para ir hasta su vecina, Tiradentes. 

 

São José del-Rei (principe portugués, hijo de Joao V), conocida actualmente como Tiradentes es una de las ciudades más importantes en lo que se refiere al aspecto turístico de la Estrada Real. Su bien preservada arquitectura barroca colonial, además de su pequeño tamaño hicieron de éste nuestro destino favorito por la zona. El buen aspecto de su ciudad además de estar vinculado a la propia población y cámara de turismo local, esta muy vinculado también a la filmación de una novela brasileña no hace muchos anos en este pueblo: Liberdade, Liberdade.

Su nombre proviene de un "héroe" nacional quien gestó la Conspiración Minera (conocido como Inconfidência Mineira) que buscaba la independencia de Brasil de Portugal, ocurrido a fines del siglo XVIII, fracasada pero que erigió a Joaquim José da Silva Xavier, más conocido por su profesión de dentista en el ejército (Tiradentes) como un héroe para el resto de la historia. Gonza, no podía dejar de saludar a éste hombre luchador por las libertades, asique hasta él fuimos.

Si bien las ciudades históricas nos atrajeron mucho para viajar hasta Minas, también éramos conscientes de que esta region es famosa por sus cascadas (conocidas como cachoeiras) asique aprovechamos Tiradentes para caminar hasta una de ellas y refrescarnos de tanta caminata.

Nos quedaba el tramo más largo para conducir, iríamos desde Sao Joao del Rei en el sur del estado hasta Diamantina, en el norte a 500km. Tomamos la BR-40 hasta las inmediaciones de Belo Horizonte donde debíamos poder conectar con la BR-135, tarea que parecía simple y se convirtió en un sinfín de errores que demoró casi dos horas hasta que finalmente pudimos conectar con la bendita autopista.

 

Atrvesamos la Sierra del Espinhaço y llegamos a lo alto, a 1280m a este lugar tan especial, llamado originalmente Arraial do Tijuco (que en lengua Tupi significa Agua Podrida). En 1729 se descubrieron por primera vez diamantes en minas cercanas al lugar y a partir de ahi tuvo una población e importancia menor pero similar a la de Ouro Preto, solo que estaba 400 km más al norte, o sea más alejada aún del puerto, pero su valor no detuvo la creación del Camino dos Diamantes que llevaría las piedras preciosas desde Diamantina hasta Ouro Preto y luego directamente a Rio de Janeiro.

Casas más modernas, con dos hasta tres pisos (cosas que no se veían en Paraty donde las casas llegaban máximo a dos pisos), balcones decorados con elementos no solo portugueses, sino hasta árabes y las tradicionales iglesias construidas en cada barrio y por cada cofradía que llegó a la ciudad durante su apogeo, a fines del siglo XVIII y comienzo del siglo XIX. Enclavada en la Serra dos Cristais, no solo abundan en esta region los diamantes sino también otros metales que se extraen de esta zona montañosa, difícil de urbanizar pero que entre subidas y bajadas han llegado a colonizar inicialmente por la minería y hoy aún viviendo una situación económicamente estable y productiva.

 A diferencia de las otras ciudades, descubrimos en Diamantina mucha vida nocturna enclavada en el centro histórico, con amplia variedad de ofertas gastronómicas y comerciales. Sorpresivamente todo construido en ángulo... de hecho anecdótico esto llevó a Gonza a preguntar a un joven local sobre los días de lluvia y así como preguntó, llovieron las anécdotas de caídas de las personas durante los días húmedos y lluviosos, una ciudad no muy amigable a quien tiene problema de rodillas, sin duda.

En Diamantina nos quedamos en la casa de Victor, conocido entre sus amigos como "Valderrama" debido a sus cabellos y constante sonrisa, quien nos había ofrecido alojamiento a través de couchsurfing.org y obviamente lo aceptamos. Entre sus consejos estuvieron los de conocer la música ofrecida todo domingo de mañana por un grupo de jubilados locales y segundo conocer unas cascadas no muy lejos del pueblo. Claro, que tomamos ambas opciones y nos levantamos temprano hasta llegar el Cafe do Belo, un rincón escondido en el pueblo, donde un grupo de ancianos se junta a hacer música y la dueña del local que en realidad no es un cafe, sino un local de artesanías, ofrece cafe y te gratis y propone una mesa fuera de su local donde su familia vende todo tipo de panificaciones saladas y dulces, para acompañar.  

Luego de llenar nuestros estómagos y nuestros espíritus fuimos hacia El Parque Provincial Biri-Biri donde descubrimos tres cascadas bien diferentes unas de otras y todas mágicas.  

Primero nos detuvimos en la Cascada del Estudiante, el cual tiene tres niveles diferentes, con varios pozos de agua para que haya lugar para todos. Luego fuimos a las Cascadas de los Sentinelas y de los Cristales.

Luego de tomar varios baños decidimos conocer la Vila Hisótrica de Biri Biri, una villa perteneciente a una fábrica textil de fines del siglo XIX y que está preservada intacta. Desde ahi volvimos para Diamantina y comenzamos nuestro retorno a Belo Horizonte deteniéndonos en un restaurant en la ruta (de esos donde paran los camiones) a almorzar y descansar un poco el trajín. 

Desde Diamantina hicimos el viaje hasta Belo Horizonte donde nos encontramos nuevamente con esta enorme ciudad, pero siendo domingo y ya habiendo repasado los mapas con menos chances de perdernos. De hecho no nos perdimos. Todo lo contrario, nos encontramos... con nuestro amigo Rafa, de Paraty que estaba estudiando y trabajando en la Capital y que nos recibió no solo en su casa para dormir sino con los brazos abiertos para conocer su ciudad de elección. 

Conocida como la "capital brasileña de los bares", hay cerca de 14.000 en la ciudad, más bares por habitante que cualquier otra gran ciudad de Brasil. Aun así, nosotros ya habíamos experimentado bastante comida mineira asique esta vez fuimos a un restaurante de cocina mejicana para despedirnos del Camino do Ouro. La mañana siguiente entregaríamos el auto alquilado y nos subiríamos al omnibus rumbo a Rio de Janeiro y luego a casa. El capítulo que nos debíamos de Brasil estaba concluido, ahora volveríamos a donde dejamos el viaje... o quizás partiríamos de nuevo?

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