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Somos Jor y Gonza, dos personas apasionadas por viajar, fotografiar y vivir la simpleza de lo cotidiano. Nos conocimos en uno de esos paraísos que tiene nuestro mundo y un día decidimos dejar atrás lo cómodo y conocido para subirnos al Fusca, nuestro WV Escarabajo'80 y dejar que el viento nos lleve.

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We are Jor and Gonza, two young, passionate people, that love travelling, taking pictures and living simply. We met at one of those paradises of our world and one day decided to leave confort and know behind to get on our 1980 VW beetle and let the wind take us. 

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Llevados por el Viento es un blog de viajes mediante el cual intentamos compartir nuestras experiencias y aventuras a través de un recorrido por el continente americano.

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Guided By the Wind (Llevados por el Viento) is a travel blog through which we wish to share our experiences and adventures across the American Continent.

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September 28, 2018

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El NOA

April 20, 2017

Catamarca nos recibió con dureza pero así también con un paisaje más agreste y al día siguiente la lluvia decidió abandonarnos para regalarnos la oportunidad de disfrutar más. Intentamos tomar la RP47 que va desde Andalgalá hacia la Mina Capillitas y luego atraviesa el desierto hasta encontrar la RN40 a 100km de distancia. Lamentablemente por varios derrumbes y mucha lluvia, ese camino no fue recomendado por Vialidad Nacional y ellos nos dijeron que fuéramos nuevamente para Belén, y desde ahí subir la RN40, por lo cual los 80 km que habíamos hecho hasta Andalgalá, los tuvimos que hacer de vuelta hacia Belén... a veces hay que retroceder para avanzar.

Una vez de vuelta en Belén, por las dudas de tener otra noche como la última, nos mudamos de lugar y acampamos en el área de picnic al lado del Polideportivo Municipal, más tranquilo y mejor dormidos! La mañana siguiente realizamos el rutinario cambio de aceite del Escarabajo que estaba comenzando a dar algunos "tironeos" suaves de vez en cuando. Hecho el cambio de aceite, ahora si, volvimos a la RN40 y comenzamos a remontar hacia el Norte!

La provincia de Catamarca contiene el 70% de su superficie de relieve montañoso, el cual está representado por diferentes sistemas como son las Sierras Pampeanas o Centrales (al igual que San Luis, Cordoba, Mendoza, etc), la Región Cordillerana al Oeste también referida como de los seismiles (Montañas que superan los 6000 metros de altura como Ojos del Salado (6893 msnm), Pissis (6795 msnm), y el Tres Cruces (de 6749 msnm), entre otros) y por ultimo, la Puna, un bioma conformado por una Meseta de Alta Montaña. Ya habíamos comenzado a ver las Sierras Pampeanas y en breve descubriríamos los otros biomas.

En la Puna nos encomtramos bien solos, pero siempre hay algún otro viajero, como el caso del ciclista inglés que encontramos remontando la Panamericana hacia Colombia.

A 60km de Belén, encontramos unas formaciones rocosas bien rojizas, con contrastes ocres y si bien aún estaba un poco nublado, nos inspiró para sacar varías fotos. Llegamos a Hualfin, un pueblo pequeño al pie de las sierras del mismo nombre en un oasis bajo riego en el Valle de Hualfín. Visitamos su sitio arqueológico Pozo Verde, un lugar trazado en una quebrada rojiza con varios niveles de sedimentos diferentes marcados en sus altas paredes.

Con algunos pozos de agua y y un romántico arroyo, aprovechamos para estirar las piernas y caminar. Hay en este lugar un Pucará también, bastante bien mantenido, desde donde operó el conocido Cacique diaguita Chemelin, Tigre de los Andes, que luchó contra los españoles durante el siglo XVII. 

También vimos un viñedo municipal y en el camino identificados algunos otros caminos secundarios a más minas de oro, plata, magnesio y cobre: Bajo de la Alumbrera y Farallon Negro. Seguimos la RN40 subiendo hacia la Puna, llegando a 2.277 m. A la derecha, la pista del aeropuerto de Farallón Negro. Ya a casi 80km de Hualfin nos encontramos con el Río Santa Maria. El sol salió en la Puna y a lo lejos podíamos ver los nevados de los Andes, como el Aconquija y comenzamos a entrar en El Valle de Yokavil y dejamos la provincia de Catamarca par entrar en Tucuman.

 

El Valle de Yokavil es impresionante, ofrece un panorama de altos cerros, coloridos, un camino sinuoso, de lado del Río Santa Maria y nos llevó hasta la localidad homónima. El nombre Santa Maria ya había sido pronunciado en Hualfin, cuando visitamos el museo antropológico local, ya que la cultura Santa María propia de la etnia diaguita que ocupó esta región, pre-incaica es una de las más antiguas culturas que tenemos en este lado del continente con un arte en vasijas muy particular. Con la llegada de los Incas a esta región, mucho de lo anterior dejo de existir, y con la derrota de los Incas y la llegada de los españoles, aún menos.

 

Llegamos a Tucuman! Nos detuvimos en una estación de servicio a la entrada de Santa Maria, cargamos combustible y agua caliente, pero por lo tarde que era (3de la tarde), no encontramos nada para comer, por lo cual recorrimos 22km más hacia el noreste, por la RP17 hacia Amaicha Del Valle.

 

A la llegada a esta ciudad, estacionamos en la plaza principal donde un cartel anunciaba que había 360 días de sol en Amaicha, dato que en breve descubriríamos como errado.

Amaicha del Valle es una comunidad indígena del pueblo calchaquí que fundamenta su condición de tal invocando la Cédula Real de 1716, ya que los calchaquíes de la tribu amaicha no adhirieron a las guerras calchaquíes contra los españoles. Como Comunidad Indígena, tiene sus instituciones ancestrales, tales como el Cacicazgo y el Consejo de Ancianos. El estado de la provincia de Tucumán tiene presencia en el territorio Amaicha a través de diversas instituciones, entre otras la Comuna Rural de Amaicha del Valle. Eran casi las 4 de la tarde y después de un rápido almuerzo (tarta de verdura y empanadas), tomamos la decisión de subir hasta los 3000 msnm en el Abra del Infiernillo desde donde comenzaríamos a descender hacia San Miguel, capital de la provincia, ubicada a 450msnm. Nos separaban 150 km de curvas y bajadas para alcanzar la metrópolis y desde que bajamos del Infiernillo el paisaje fue haciéndose cada vez más verde hasta llegar a ser semi-selvático.

Con las recientes lluvias varios puntos del camino estaban cerrados o desviados, lo cual hizo nuestro viaje aún un poco más largo. Llegamos entrada la noche a San Miguel de Tucuman y nos fuimos hasta el barrio Yerba Buena donde nos esperaba la familia Vidal, especialmente Santiago, hijo menor de la familia y Eduardo (Bicho), el padre. Estuvimos en la capital 3 días que aprovechamos para hacer una revisión al distribuidor, conocer el Cerro San Javier y la zona céntrica - histórica de la ciudad.

 

El centro de Tucumán es pequeño y animado, con el clásico estilo hispano de plaza mayor con los clásicos edificios que la rodean, pero lo que hace única a esta ciudad es la presencia de un pequeño edificio sobre una peatonal conocido como la Casa de Tucumán, donde en Julio de 1816 se declaró la Independencia de las Provincias Unidas del Sur, que en ese momento por causa de los representantes que había, incluía no solo al actual territorio argentino, sino además provincias que hoy corresponden a Chile, Bolivia y Perú. La importancia y palabras usadas por los representantes de aquella época, que hablaban de libertad, de hombres libres y de conceptos como la fraternidad y la union de pueblos con un sentimiento que nos cautivó y para culminar en la puerta de dicha casa, nos comimos unas ricas empanadas tucumanas!!!

Ademas, como suele suceder en estos casos aprovechamos para lavar ropa, el auto y reabastecernos de comida.

Al Cerro San Javier subimos además de con Santiago, con Ezequie y Agusl, otros amigos del mundo VolksWagen que nos habían invitado a la ciudad hacia unos dias. Compartimos muchas charlas y risas, gente muy linda y cariñosa.

Aprovechamos también para hacer más imanes, ya que en una estación de servicio de Tafi del Valle habíamos vendido bastante, y como estábamos en una región muy turistica, además de la llegada inminente de la Semana Santa, nos preparamos para vender.

Fue difícil dejar Tucumán por el sentimiento de cariño que le tomamos a Santiago y su familia, pero había que seguir así que nos despedimos un jueves por la tarde y nos fuimos nuevamente hacia la altura. Esta vez con sol y menos frío, subimos la cuesta hacia Tafi del Valle donde nos detuvimos para almorzar unas empanadas que habíamos preparado en la casa de los Vidal. Recorrimos Tafi y sus bello entorno para luego subir nuevamente hasta el Infiernillo donde nos esperaba una neblina que cubría todo.

En el infiernillo dimos un descanso en el Fusca y dejamos un clásico recuerdo viajero: un adhesivo en el lugar más alto de este tramo de viaje (hasta ahora el punto más alto que llevamos al Fusca fue en el cruce de Mendoza a Santiago por los Libertadores. 3500msnm).

Desde acá una hora de cruce de la Puna y luego bajamos nuevamente hacia Amaicha del Valle. Esta vez nos esperaba Cristina y Hugo, con quienes ya habíamos entrado en contacto hacia unos días. Cristina es la madre de una amiga de Gonza y además un referente local en lo que se refiere a la producción de mermeladas y escabeches con productos de la zona.

Tuvimos un atardecer hermoso y subimos un poco hacia lo alto de Amaicha desde donde podíamos ver altas cumbres y sentir el frío y árido aire andino.

Como habíamos aprendido a nuestro primer paso por Amaicha, es una comunidad indígena y tiene una controversia muy grande con uno de sus principales atractivos. Por su condición de autogobierno y naturaleza de ser un pueblo originario, es el lugar donde se festeja en febrero La Fiesta Nacional de la Pachamama o "Madre Tierra". La Festividad coincide con las fechas de carnaval, dura una semana y en ella se agradece a la Madre Tierra y se le pide fertilidad para los ganados y los cultivos. Los dos principales atractivos de la ciudad y sus alrededores son la Ruina de los Quilmes y el Museo de la Pachamama. El creador y dueño de este museo, Hector Cruz, construyó un emprendimiento hotelero en los años 90 en las Ruinas de Quilmes y fue muy criticado y hasta expulsado por no tener consenso con la comunidad aborigen. Hoy en día, su museo, de carácter privado también es criticado por ser "su propia interpretación" de la historia y cultura... sin un aval académico o institucional.

 

Por este motivo no visitamos el Museo, pero si las Ruinas de Quilmes que quedan a 22km por la Ruta Provincial 357, que sería el camino natural para reencontrarnos también con la RN40 un poco antes de las ruinas. Apenas entramos en el camino de acceso (unos 4km de ripio) nos llevamos una sorpresa muy grata. Ahí estaba la Gorda, esperándonos con su familia nueva.

Luego de unas charlas y mates con los amigos viajeros nos embarcamos a descubrir las Ruinas. Para ingresar cuesta unos 5 dólares por persona y se tiene acceso a guias nativos que cuentan la historia y muestran los diferentes espacios de este imponente asentamiento.

La historia de ese lugar si bien enaltece la arquitectura prehispánica de los Quilmes y también da muestras de la llegada del Imperio Inca hasta estas latitudes cuenta también una historia muy triste que sucede con la llegada de los españoles. Los asentamientos comenzaron su existencia en el siglo X d. C., alcanzando un gran desarrollo sociocultural y un buen manejo de sistemas agropastoriles y de cultivo e irrigación muy complejos. En 1667 unos 400 españoles sitiaron a un pueblo de más de 6000 Quilmes primero impidiéndoles acceder a sus cultivos sobre la planicie fértil del Río santa María y luego envenenaron la fuente de provisión de agua que llegaba desde las montañas. Con mayor tecnología (armas de fuego) y estrategia los Quilmes fueron derrotados y obligados a recorrer mil kilómetros a pie hacia el Este. Se estima que de los más de 2000 sobrevivientes que partieron, solamente llegaron a los bañados de Quilmes a orillas del Río de La Plata, poco más de 400. Los supervivientes finalizaron sus días pereciendo principalmente por enfermedades pulmonares. El sitio ubicado a 35 km al sur de la actual ciudad de Buenos Aires se denominó Quilmes en referencia a la Misión de Santa María de Quilmes.

Con una precipitación anual que no llega a los 200mm, es impresionante las obras de riego para cultivo que habían construido los Quilmes, así como seguro hubo grandes introducciones arquitectónicas por parte de los Incas. Para nosotros que ya conocíamos Machu Pichu es difícil comparar cualquier sitio arqueológico y quedar asombrado, pero mas allá de eso, a la Ruina de los Quilmes vale la pena la visita. 

 

Desde aquí volvimos hasta la RN40 y emprendimos los 53km que separaban este lugar de Cafayate que seria nuestro hogar por los próximos días.

En la guía Lonely Planet de Argentina, describen a Cafayate como el segundo centro productor de vinos de Argentina, popular destino pero un pueblo tranquilo con un escenario espectacular de verdes viñedos que contrastan con enormes y coloridas montañas. Mejor no podría estar descripto, es un destino hermoso y tranquilo al mismo tiempo, con un entorno bello y atractivo. Al llegar fuimos a lo que sería nuestra base, un punto ubicado en el mapa de IOverlander, nuestro app favorito junto al Maps.Me. El punto decía: camino a las 7 cascadas. Hicimos el camino, tomamos un pequeño desvío y encontramos nuestro lugar. Con una vista imponente y una soledad necesaria, decidimos que aquí pasaríamos varios días acampados.

Pasamos todo el fin de semana largo en Cafayate y pudimos ademas de vender nuestros imanes y compartir nuestro viaje, festejar el cumpleaños de Jor con una degustación de Vinos Malbec de Altura que sucedió el mismo día.

También aprovechamos los dias mas bonitos para pasear por la Quebrada de las Conchas, en la RN68 (Que une Salta con Cafayate) y sus diferentes atractivos.

Si bien no hay absoluta certeza sobre el origen del nombre Cafayate, la toponimia más aceptada es que en el cacán, idioma de los nativos calchaquies, hoy perdido… signifique “cajón de agua”. Con casi 15000 habitantes es un pueblo sumamente atractivo, rodeado de viñedos y nuestro propio área de camping agreste estaba rodeada por La Finca Las Nubes.

 

No solo los viñedos se destacan en este romántico pueblo, se siente vino por donde se ande. Con las ganancias de nuestras ventas en su plaza principal aprovechamos para comprarnos un Torrontés seco, uva típica de estos lugares y también un Malbec de altura. Todo para festejar el cumpleaños numero 31 de Jor que lo hicimos comiendo empanadas salteñas en el mismo lugar que 3 años antes habíamos pasado bien antes de que exista la idea de Llevados por el Viento.

 

Dejamos Cafayate una mañana de lunes no demasiado temprano con el tanque lleno y un sol radiante. Retomamos la RN40 y fuimos hacia el  donde nos topamos con la increíble y surreal Quebrada de las Flechas, dentro del llamado Monumento Natural Angastaco.

Desde Angastaco hasta Molinos hay 40km de distancia que en un camino de ripio de la RN40 pueden llegar a significar más de una hora de viaje. En Molinos descubrimos un pueblo con hermosas construcciones coloniales con sus típicas doble-puertas en las esquinas además de las paredes y techos de adobe. Caminamos por el pueblo y luego fuimos a visitar un anunciado “Criadero de Vicuñas”, animal protegido y difícil de encontrar por estos lugares, ya que habita las más altas regiones, pero un grupo de personas de una cooperativa local las crían para explotar su muy preciado pelaje.

No encontramos demasiada simpatia en el lugar, ni por parte de los que atendían ni por parte de los camélidos, por lo cual tomamos algunas fotos y seguimos viaje…

A través de una red de viajeros internacionales de la “Ruta Panamericana”, Gonza había entrado en contacto con una pareja de viajeros (alemana-sudafricano) que residían hacía poco tiempo en las inmediaciones de Molinos, en un paraje conocido como El Churcal, a 25 km. Cruzamos el Río Calchaquí para abandonar la RN40 y entrar en Seclantás, un pueblo simple y bonito a 2000mts sobre el nivel del mar, emplazado en una ladera. Lo pasamos y a los pocos kilómetros estábamos en el terreno de Martina y Johan, quienes luego de viajar 15 años por el mundo, en moto y luego en camioneta decidieron que su lugar en el mundo eran los Valles Calchaquies. Aquí se compraron un terreno y estaban construyendo Utopia, un lugar de camping para viajeros junto a una huerta. Por ahora vivían en su carpa y estaban construyendo una casa de barro que esperaban terminar antes del invierno. 

Pasamos una velada espectacular hablando de viajes y personas, mirando un cielo cubierto de estrellas y con un clima fresco y amigable. Por la mañana nos tomamos una ducha solar y partimos hacia Cachi a 35km, pero antes pasaríamos por la Laguna de Brealito a simples 20km (40 ida y vuelta) pero subiendo a más de 3500m de altura. Un camino sinuoso, de altura con increíbles vistas del nevado de Cachi nos llevó rodeados de cardones hasta esta impresionante laguna donde dicen los lugareños, habita un monstruo, conocido como Brealito. No vimos el monstruo pero caminamos y tomamos unos mates en este impresionante y agreste local.

Con la tarde llegamos a Cachi y buscamos un lugar donde dormir. Otros viajeros habían indicado el cementerio como un buen lugar, tranquilo y con linda vista ya que se haya en una colina, elevado de la ciudad, pero a nosotros no nos convenció ya que había mucho viento. Decidimos entonces bajar y encontramos una plaza en la ciudad que estaba justo al lado del Río Cachi, en una calle cerrada. Acampamos y decidimos salir a cenar a un restaurant local. Comimos cazuela de llama y bife con papas fritas, acompañado de una fresca cerveza local.

Por la mañana con el frío amanecer, salimos de la carpa y armamos nuestro desayuno. Luego comenzamos a montar nuestro campamento y paseamos por el centro de Cachi para hacer algunas compras y sacar algunas fotos. 

Aunque está muy divulgada la supuesta etimología quechua kachi con el significado de sal ya que "la nieve de este cerro recordaría al color de la sal", es más probable la etimología cacán: kak (piedra) - chi (silencio): piedra del silencio, e incluso la etimología cunza: kacktchi con el significado de "agradable" (por el clima del cual goza la población)... quien sabe??? Pero lo que si sabemos es que todos estos se le aplican. El día nos agradó con las vistas del Nevado de Cachi y aprovechamos para recorrer los alrededores de la ciudad, así como el Algarrobal, ambos llenos de plantaciones, cabras y acequias que circulan agua para toda la región. 

Seguimos la RN 40 hasta Payogasta, localidad cercana, donde la abandonamos y tomamos la RN33, hacia el Parque Nacional Los Cardones y eventualmente hacia Salta Capital. El Parque Los Cordones nos impacto la primera vez que lo vimos y lo seguirá haciendo cada vez.

Picos nevados contrastando con la aridez del suelo. La soledad y el viento que se hacen presente en un lugar que parece tan lejos y tan cerca. Tan simple y tan complejo. A pocos kilómetros de Payogasta comienza una cuesta que nos llevó desde los 2500 hacia los 3000 metros de altura, alcanzando su punto más alto en la Piedra del Molino.

Se la denominó Cuesta de la dormida del Obispo porque en 1622 monseñor Julián de Cortázar (tercer obispo de la diócesis del Tucumán) viajaba desde la ciudad salteña hacia Cachi y tuvo que pernoctar incómodamente a mitad de la cuesta. Luego se simplificó a la Cuesta del Obispo.

 

Desde los 3457 Metros SNM bajando 20 km nos llevaría hasta los 1200 y finalmente arribaríamos a Salta por la tarde ya que a medio camino nos detuvimos a preparar un rico almuerzo a orillas del río en la Quebrada del Escoipe. Había que descansar y relajarse antes de entrar a una ciudad grande. Volveríamos a Salta, pero la conocíamos bien asique volvíamos con un propósito...

 

 

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