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Somos Jor y Gonza, dos personas apasionadas por viajar, fotografiar y vivir la simpleza de lo cotidiano. Nos conocimos en uno de esos paraísos que tiene nuestro mundo y un día decidimos dejar atrás lo cómodo y conocido para subirnos al Fusca, nuestro WV Escarabajo'80 y dejar que el viento nos lleve.

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We are Jor and Gonza, two young, passionate people, that love travelling, taking pictures and living simply. We met at one of those paradises of our world and one day decided to leave confort and know behind to get on our 1980 VW beetle and let the wind take us. 

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Llevados por el Viento es un blog de viajes mediante el cual intentamos compartir nuestras experiencias y aventuras a través de un recorrido por el continente americano.

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Guided By the Wind (Llevados por el Viento) is a travel blog through which we wish to share our experiences and adventures across the American Continent.

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September 28, 2018

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El cruce de los Andes más esperado

October 28, 2016

Por la RN7 luego del Parque Provincial Aconcagua, pocos kilómetros quedan antes de entrar en el Túnel Los Libertadores (también conocido como Cristo Redentor). En el lado argentino, la ruta de acceso que viene subiendo levemente desde Mendoza (a 746 msnm) llega al túnel a los 3500 msnm. Con 3km de largo, está entre los 5 más largos (en la actualidad, ya que hay muchos otros proyectados) del continente y es uno de los que se encuentra a mayor altura. A mitad del túnel, encontramos un cartel indicando el paso de un país a otro, si bien el Cerro Santa Elena y Cerro Caracoles (por donde ha sido trazado el túnel) no se enteran de este detalle.

El lado chileno, presenta una gran cantidad de curvas para poder salvar la pronunciada pendiente, en total 29 curvas que el Fusca tomó con tranquilidad y suavidad que lo caracterizan en momentos difíciles. En las laderas, protecciones para cubrir avalanchas de piedras dan nota del lugar donde estamos. Algunos vestigios de accidentes también se presentan como expresión de la montaña en su furia o algún conductor imprudente que no pudo contra la naturaleza del terreno.

Entre las fronteras en las que hemos cruzado desde Argetina a Chile o desde Chile a Argentina, ésta ha sido definitivamente la más grande en volumen. Al ser un paso importante comercial entre ambos países, ser parte de lo que llaman "La ruta del Mercosur" (encontramos camiones paraguayos, brasileños además de los argentinos y chilenos) y además conectar dos ciudades muy grandes (Mendoza y Santiago). Por esta razón, largas filas nos hicieron demorar en la burocracia del cruce fronterizo y algunas dudas entre los representantes del SAG (Servicio Agrícola y Ganadero) en el ingreso de Leia a Chile, nos demoramos aún más... pero una vez salidos de la frontera encaramos los 140 km que faltan primero por la I-60 hasta la localidad de Los Andes donde vimos cientos y cientos de camiones estacionados tanto en grandes lotes como en las banquinas (casi como barcos anclados en el horizonte esperando entrar a puerto), y luego por la R57, todo esto, bajando desde los 3500msnm hasta los 520mnsm.

Nos demoró unas 7 horas en completar la travesía entre Mendoza y Santiago, teniendo en cuenta que almorzamos sandwichitos y fruta adentro del auto y que el fusca atravesó Los Andes, llegamos caída la noche a la capital chilena, cansados y listos para entregarnos al descanso. 

 

En Santiago nos esperaba un host de Couch Surfing, Gaby, quien era argentino y residía hacia poco tiempo en Las Condes, barrio noble de la capital. En su casa, otra pareja viajera con quienes compartimos cenas y desayunos nos llenó de entusiasmo y compartimos experiencias pasadas y sueños futuros. Leia durmió junto a nosotros por primera vez en sus cuatro años y se portó tan bien que incluso a las 5 AM se sentó al lado de la puerta y esperó a que la saquen a orinar fuera. Por alguna razón Gonza se despertó y cumplió con su requisito.

Aprovechamos el siguiente día para recorrer el centro de Santiago, descubrir sus olores, sabores y colores. Tomamos el Metro, que si bien no tiene muchas líneas, nos permite movernos rápido al rededor de los barrios céntricos. También degustamos un típico "completo" en el centro así como todos nuestros vecinos lo hacían. Un completo, familiar del "perro caliente", o "pancho"... es un sandwich en un pan alargado con una salchicha en el medio, acompañada de distintos ingredientes, generalmente palta, tomate, mayonesa aunque hay algunas versiones que incluyen más ingredientes.

Conocimos sus principales calles, La Casa de la Moneda (residencia del Presidente), La Torre Entel, La sede de la Universidad de Chile, de la Universidad Católica, su Catedral, La Torre Costanera (La segunda más alta de Sudamérica) , el monumento a Salvador Allende en la Plaza Constitución y muchos otros sitios que evocan a una Santiago con pasado pesado y visionario y muestran un presente pujante y contradictorio. 

Con 1/3 de la población el la capital metropolitana, Santiago tiene 6 millones de habitantes y mientras en los barrios de Las Condes, Vitacura, Providencia, Ñuñoa se ven autos importados e imponentes edificios, en las calles, charlando con la gente común percibimos que el indice de alta calidad de vida esta restringido a unos pocos. Los sueldos de los médicos y políticos distan mucho de los sueldos de los trabajadores y así se ve reflejado en los barrios de los suburbios. Charlando con unos estudiantes nos contaban como se endeudan estudiando y la inexistencia de la educación gratuita los sentencia a esta deuda por sus primeros años de trabajo. Nos sorprendió mucho escuchar de casos de corrupción y falta de transparencia de un pais que según sus vecinos parece ser el de la economía más floreciente y que menos noticias internacionales de corrupción tiene...

En nuestra recorrida por Santiago también percibimos un ambiente nublado diferente, que habíamos visto a nuestro descenso desde Los Andes... preguntando también a la gente nos contaban que hay varios factores que hacen de Santiago una de las ciudades con peor polución de América. Entre los factores más relevantes están: la ubicación geográfica de la capital (ciudad emplazada en un valle encerrado por cordones montañosos de altitud significativa que impiden una circulación fluida del aire, lo que se potencia aún más en invierno debido a los débiles vientos); la suciedad del aire también está vinculada a la inversión térmica, que tiene directa relación con las bajas temperaturas y el calentamiento de la superficie y esto tiene que ver con su ubicación geográfica también. Como último, entre los factores que son responsabilidad directa del hombre están el crecimiento explosivo de la ciudad y el desarrollo del transporte público y urbano en general.

Por estas causas, hay dias del año como el último 27 Junio de 2016 donde se prohibe la circulación de vehículos según algunas placas y tambien se prohiben quemas de pastizales y se detienen industrias... así de serio es que hay dias al año que se recomienda no salir de sus casas a los habitantes de la ciudad e incluso no llevar los niños a las escuelas. Un poco más del 10% de la población de Santiago sufre enfermedades respiratorias... será que vale la pena vivir en la "Nueva Miami" como algún periódico de estos dias calificó a la capital de Chile? Por las dudas nosotros nos escapamos hacia el Pacífico y fuimos a visitar la mundialmente famosa y Patrimonio de la Humanidad: Valparaíso.

Emplazado en la Bahía de Valparaíso, el tercer Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO en Chile (Iglesias de Chiloé e Isla de Pascua son las otras dos), el centro de Valparaíso es una combinación de edificios públicos (Jefatura de la Marina de Chile, Aduana, Congreso Nacional, etc) de estilo europeo y residencias de colores emplazadas en los Cerros que rodean la Bahía. 

Ciudad poblada por inmigrantes españoles desde el 1500 (y por habitantes mapuches antes de eso), Valparaíso siempre fue el puerto natural de Santiago de Chile, incluso al día de hoy. Valparaíso se mantuvo como pueblo portuario, habitado de manera esporádica (debido tanto a desastres naturales como a destrozos causados por piratas e incendios que al tener tantas casas de madera y chapa aproximas a cada una siguen siendo un problema hoy en dia). El centro de la ciudad, por el cual entramos a Valparaíso desde Santiago por la R68, nos recibió con el tránsito característico y caótico de una gran ciudad (250.000 habitantes) y además, portuaria.

La red de Trolebuses de Valparaíso es uno de los atractivos al turista y funciona con diferentes lineas, como si fueran omnibuses urbanos, solo que: eléctricos. Opera desde 1952, siendo actualmente la única red de trolebús en Chile y la segunda más antigua de Sudamérica. 

 

Elevados por encima del centro aparecen Los Cerros que son básicamente el lugar residencial de la ciudad y más. En ellos podemos encontrar desde chozas construidas precariamente, a palacetes de los más variados estílos arquitéctonicos y tamaños, centros culturales, cementerios, restaurantes, hoteles en casonas antiguas, iglesias  de diferentes credos, galerías de arte y algunos agradables paseos peatonales desde los cuales se acostumbra tener muy buenas vistas de la ciudad y el puerto.

Para acceder a estos Cerros (Los más famosos son el Cerro Alegre, el Concepción y el Bellavista, si bien son 43 en total) debido a las obvias pendientes muchos de los sectores aledaños del puerto son inaccesibles por los medios de transporte colectivo y los ascensores funiculares cumplen la tarea de conectar la parte alta de la ciudad con las bajas. El primero, que funcionaba a vapor, se construyó en el cerro Concepción en 1883 y nosotros tuvimos la suerte de poder viajar en él.

 

Además de ascensores, casas de colores, Valparaíso o "Valpo" como le dicen muchos chilenos, es mundialmente famoso por su grafito callejero. En cada rincón, en cada espacio del Patrimonio de la Humanidad se pueden ver graffitis artísticos, políticos o simplemente casuales...

 

A 10 km al norte de Valparaíso, por la costa, se encuentra su hermana moderna y aún más popular: Vida del Mar. 

Con más población que Valparaíso (300.000hab), la llamada "Ciudad Jardín" no tiene nada que envidiarle a cualquier otra ciudad balnearia moderna de Sudamérica. Grandes edificios con vista al mar, restaurantes de cadena, parques que rodean las playas con palmeras exóticas y una arena lo suficientemente granulada y marrón oscuro como para no olvidarnos de la latitud sur en la que nos encontramos.

Claro, para quienes viven en Santiago de Chile, esto puede ser un paraíso de fin de semana o incluso las otras localidades más al norte (Reñaca o La Serena) que son más pequeñas pueden alivianar mucho el ritmo de vida de las grandes urbes... pero nosotros no vinimos a Chile por sus playas, por lo cual luego de recordarle a Leia que sus orígenes son playeros y hacerla correr y jugar con la arena, nos volvimos a Santiago una última noche antes de volver al Cruce de los Andes.

 

Así como José de San Martín volvió a la Argentina luego de una proeza, en silencio y solitario, nosotros emprenderíamos la vuelta ya pensando en las próximas semanas, en como se había comportado el Fusca en altura e imaginando en como sería el norte de Chile a diferencia del Centro y del Sur. Fue una vuelta larga y de muchas conclusiones y planes. A la llegada a Los Libertadores nos encontramos con una leve nevada que no nos dejó olvidar nuestro lugar y respeto por los Andes, nevada que luego sería tormenta y llegaría a Mendoza a la mañana siguiente. Nuestro paso por Santiago y alrededores fue corto, conciso, interesante y lleno de anécdotas... ahora iríamos por nuevos senderos, hacia la Llave, y nada mejor para cerrar una etapa que una llave, la Llave de Cuyo.

 

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