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Somos Jor y Gonza, dos personas apasionadas por viajar, fotografiar y vivir la simpleza de lo cotidiano. Nos conocimos en uno de esos paraísos que tiene nuestro mundo y un día decidimos dejar atrás lo cómodo y conocido para subirnos al Fusca, nuestro WV Escarabajo'80 y dejar que el viento nos lleve.

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We are Jor and Gonza, two young, passionate people, that love travelling, taking pictures and living simply. We met at one of those paradises of our world and one day decided to leave confort and know behind to get on our 1980 VW beetle and let the wind take us. 

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Llevados por el Viento es un blog de viajes mediante el cual intentamos compartir nuestras experiencias y aventuras a través de un recorrido por el continente americano.

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September 28, 2018

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Lagos, Ríos y Volcanes!

September 27, 2016

Salimos de Villa La Angostura un martes por la tarde, sin apuro pero con muchas ganas. Tomamos la RN 231 que une La Villa con el paso internacional Cardenal Samoré y en breves 40 minutos estábamos saliendo oficialmente de la Argentina, si bien aún faltaban unos cuantos kilómetros hasta la frontera propiamente dicha. Desde el control fronterizo subimos, subimos y subimos hasta llegar a la nieve, nieve que a fines de septiembre se presentaba con al menos un metro a los costados del camino, ya que la ruta estaba bien limpia.

Desde el hito internacional, a 1314 metros de altura, vimos el Cerro Mirador, el famoso Cerro Pantojo y nos despedimos de la cara Este de los Andes... desde allá arriba, bajamos y bajamos, más aún que lo que subimos ya que estábamos yendo hacia el Pacífico (de 1300 msnm hasta 0) y para atravesarlo primero pasaríamos por la Región de Los Lagos (recordemos que Chile está dividida en 15 regiones, siendo esta la Region X) que bien podría llamarse Lagos y Volcanes ya que desde la ruta misma, apenas llegamos a la oficina de migraciones de Chile, comenzamos a vernos rodeados por semejantes monstruos geográficos. 

 

Esta fue la cuarta vez que cruzamos desde Argentina hacia Chile y al igual que siempre, sin mayores pormenores. Hacía poco que habían festejado las fiestas tradicionales de su país, conmemorando el 18 de septiembre LA INDEPENDENCIA... asique había banderas de Chile por donde miráramos. 

Tomamos la ruta 215 con dirección Osorno pasando por lado del Lago y del Volcán Puyehue que tanto azotó a nuestra querida Villa La Angostura en 2012, hoy se lo ve inmóvil y bello con nieve en su cumbre. Toda la zona bastante verde y con mucho ganado a costados de la ruta mostraban una de las zonas productoras de leche y carne más importantes de Chile. Osorno es conocido por quienes viven en Bariloche y Villa La Angostura, como un destino de comercio donde algunos productos, especialmente los importados, ameritan un viaje hasta aquí para comprarlos. Con 165.000 habitantes y sin un atractivo interesante más allá de la producción de productos lácteos en la zona, nosotros seguimos de paso hacia nuestro destino que era Puerto Varas y entonces tomamos la importante RN 5 hacia el Sur. 

 

Llegamos a Puerto Varas con un lindo atardecer y cansados, pero bendecidos por las vistas de los Volcanes Osorno, Calbuco y Puntiagudo. En la costa del Lago Llanquihue, Puerto Varas se muestra como un pueblo con construcciones bajas, un pequeño concentrado centro y una arquitectura típica del sur de Chile con sus tejas de madera a los costados de las casas. Nosotros nos alojamos en una casa en un "condominio" (barrio moderno de casas idénticas, no cerrado si bien con pocos accesos y calles sin salida) llamado Los Alerces y que quedaba en el Cerro Filippi, desde donde se veía el pueblo a lo bajo. 

Los días que siguieron a nuestra llegada, estuvieron muy lindos y eso ayudó a que disfrutemos de los alrededores. A 60km al noroeste de Puerto Varas, bordeando el Lago Llanquihue, nos acercamos al Volcán Osorno que con 2652 metros de altura, se destaca por su perfecta forma cónica y su imponente tamaño. En su región cercana a la cumbre, aún con glaciares, cae nieve durante gran parte del invierno y a una altura de 1500 metros se ubica un pequeño centro de esquí donde aún en septiembre, gran parte de sus medios de elevación, se encontraban funcionando. Un camino sinuoso, penetrando la Selva Valdiviana, (típica de esta región) nos llevó a este lugar donde algunas caminatas nos acercaron a los cráteres que alguna vez fueron parte de su actividad volcánica, aproximadamente hace 150 años. Nadie menos que Charles Darwin fue testigo de una anterior erupción, en 1839, que avistó desde la vecina Isla de Chiloé.

​Desde lo alto puede verse no sólo el enorme Lago sino además su vecino de enfrente, el Volcán Calbuco, que a diferencia del primero, se considera estar en estado: activo. Con 2003 metros de altura se han contado más de 5 erupciones en los últimos 100 años, contando la última en 2015. Su cono se destruyó en 1893 debido a su actividad y desde entonces tiene la forma "mocha" que lo caracteriza.

En la misma dirección del Volcán Osorno, el mismo camino saliendo de Puerto Varas, pero a 30 minutos más de distancia, se encuentra al Río Petrohué, que trae agua desde el Lago de Todos Los Santos hacia el Llanquihue y lo hace a mucha velocidad. Este lugar se llama, obviamente, Saltos de Petrohue. Paramos para almorzar en el Lago todos Los Santos desde donde se ve el volcán Tronador y el Puntiagudo y de espaldas al Volcán Osorno.

Alrededor del Lago Llanquihue hay otros lindos lugares para visitar, en particular, famoso por sus conciertos durante el verano (llamada por ésto, La Ciudad de La Música) y sus casas con vistas a tres Volcanes que se asoman encima del lago, está Frutillar, un pequeño poblado, tranquilo y romántico. Una tarde nos fuimos hasta Frutillar para tomar la "once" y caminar por la costanera, un paseo imperdible. 

Tomar la "once" es una tradición nacida en esta región y según dicen la palabra provendría de la costumbre de los trabajadores de las salitreras que acompañaban la merienda con un trago de aguardiente, a finales del siglo XIX. Debido a la existencia de restricciones para beber alcohol, llamaban once a tal comida por la cantidad de letras (11) que posee la palabra aguardiente. Con la llegada de los colonos alemanes la merienda paso a enriquecerse con productos de panes, salames, quesos, etcétera y al presente muchos chilenos no cenan, solo toman la once y luego beben algo antes de dormir.

 

Puerto Varas nos dio muchísimas cosas para hacer y cómo último destino antes de partir de la region nos fuimos a conocer el puerto de Puerto Montt, en el Pacífico y que se lo conoce como Angelmó, donde tuvimos un acercamiento a todos los productos que llegan al continente desde el mar y desde las islas del Archipiélago de Chiloé.

Además, vimos pelícanos y lobos marinos alimentándose de los desechos de los restaurantes que venden platos de pescado fresco. A 18 km de Puerto Varas, por la RN5 Puerto Montt contrasta con sus humeantes industrias salmoneras, polémicas e importantes empleadoras de la zona, además de su gran puerto y su importante centro comercial. La RN 5 sería de ahora en más la columna vertebral que correría paralela a Los Andes reemplazando la RN7 que entre islas y caminos de ripio recorrimos meses atrás.

 

Como despedida de Puerto Varas fuimos a cenar con los amigos Juan y Andrea, miembros del "Beetle Friends Chile" y que habíamos conocido meses atrás, en la ruta. Juan, además de ser apasionado por los Escarabajos (tiene 3), es un amante de los perros y junto a su mujer viven con una familia de perros salchicha y sus cachorritos! Jor se enamoró de ellos y se animó a alzar a las criaturas.

Dentro de la Región de los Lagos, al oeste de Puerto Montt, se encuentra la segunda isla más grande de Sudamérica (luego de Tierra del Fuego), la isla Grande de Chiloé que forma parte de un archipiélago con el mismo nombre. Para llegar a ella hay que cruzar por vía marítima o por el norte de la Isla o por el Sur. Uno de nuestros objetivos pasados de recorrer la Carretera Austral tenía intenciones de llegar al sur de la isla, pero los caminos de montaña con ripio suelto y mal clima nos forzaron a desviarnos de ese plan. Nunca le perdimos ganas de conocer la Isla y ahora desde Puerto Montt tendríamos la posibilidad, recorriendo casi 100 km en dirección sudoeste hacia la población de Pargua desde donde constantemente salen ferrys que conectan el archipiélago al continente.

Llegamos a la Isla al mediodía y queríamos recorrer parte del norte y así nos desplazamos hacia Chacao y luego Ancud, visitando algunas iglesias construidas por los Jesuitas y también uno de los tantos fuertes, el de San Antonio. En Ancud se encuentra la Fundación Amigos de las Iglesias de Chiloé y es un muy buen lugar para comenzar con las visitas a la Isla ya que la asociación cuenta con un museo donde se documentan la historia, arquitectura y características de cada iglesia.

Durante el siglo XVIII llegaron misioneros de la orden de los Jesuitas a esta región con el objetivo de evangelizar a los nativos que aquí se encontraban. Particularmente a la Isla y la zona muchos de ellos vinieron de la region de Baviera en Alemania, lo que dio origen a la importación de este estilo arquitectónico para casas e iglesias, aprovechando además el gran oficio chilote de trabajo con la madera (conocidos en todo Chile como excelentes constructores de barcos) dio como consecuencia una enorme cantidad de iglesias en Chiloé de las cuales más de una docena han sido consideradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Nuestra visita a la Isla tuvo en parte paisaje, gastronomía y también cultura... recorrimos además de la Isla Grande, también la Isla de Achao donde se encuentra la Iglesia más antigua, recorrimos el perfil oeste de la Isla donde en cercanías del fantástico Parque Nacional Cucao, está el Muelle de las Almas, una de las tantas, famosas leyendas chilotas y por último, obviamente también conocimos su capital, Castro, donde nos alojó un amigo viajero, David.

En Castro pueden verse también sus famosas construcciones sobre pilares de madera, que se repiten en otros sitios de la Isla. Estas construcciones que en su gran mayoría son casas, se los llama palafitos.

Desde Chiloé partimos hacia el continente con una invitación especial y una alteración a nuestro viaje. Como lo dice el nombre de nuestro blog, nos dejamos llevar por el viento y en este caso una invitación a conocer un lugar nuevo nos hizo volver a la RN5 hacia el norte y llegar a la Región de Los Ríos, área que se separó de la Región de Los Lagos en 2007. Apenas entramos en este verde y arboleado paisaje la lluvia nos conquistó y como los dueños de la casa donde pararíamos estaban trabajando, decidimos adentrarnos en la capital, Valdivia y luego de cruzar decenas de puentes sobre ríos (rápido entendimos el origen del nombre de la Región) llegamos al centro de la ciudad y luego cruzamos a una Isla, para llegar a la fábrica Kuntsmann, una de las cervezas chilenas artesanales más famosas y originaria de este lugar. Visitamos y aprendimos de la producción de esta cerveza, obviamente también la degustamos!

Nuestros anfitriones, Joel y Lavinia nos invitaron a pasar tres días interesantísimos en su casa y su provincia. Valdivia, conocida en Chile como una de las ciudades más bonitas de su país tiene un conurbano (suburbios) típicos sudamericanos, caóticos, informales y donde se ve la cara B de toda ciudad (inseguridad, brecha social, problemas de infraestructura); un centro con edificios de principios de siglo XX, una costanera de Río con un Mercado Municipal que merece un comentario aparte y una sede de la universidad pública y otras privadas con campus hermoso donde decenas de miles de chilenos llegan de todo el país a cursar estudios superiores. 

Una tarde fuimos a pasear por el Campus de la Universidad Austral ya que muchos lo habían recomendado. Los edificios de cada facultad entre arboleadas y jardines, estudiantes repasando para exámenes en bancos a la sombra de algún centenario complejo de arbustos y a orilla de los ríos, senderos para que los estudiantes caminen debatiendo o simplemente reflexionando en sus tiempos libres, hacen de este lugar algo definitivamente diferente para Sudamérica. Leia también disfrutó de sus aromas particulares y hasta decidió tomar un poco de el "agua de río mezclada con mar" que dependiendo de las mareas y lluvias altera su salinidad. 

Dijimos que el marcado municipal merecía un comentario aparte y lo cierto es que si bien sus hermosas frutas y verduras frescas, sus bellos pescados de mar hacían valiosa la visita, productos exóticos (que ya habíamos conocido en Chiloé) como el tallo de la nalca (planta parecida a un helecho gigante) o las jaibas (un tipo de cangrejo de mar; y una mujer vestida de modo muy lujoso cantando música religiosa evangélica con micrófono sumaban en enriquecer la visita, pero lo que realmente se lleva todas las miradas son los lobos marinos.

 

Estos mamíferos de mar suben nadando más de 10 km río arriba para llegar al puerto y todas las mañana aparecen a orillas del mercado aprovechando las sobras de los pescadores y vendedores de pescado. Suben al mercado por detrás y atentos a cualquier desperdicio parecen animales domesticados. Lo que sobra de ellos pasa a ser comida de los cormoranes y pelícanos peruanos que también rondan el mercado. Un espectáculo, digno de ser visto.

Un 22 de mayo de 1960, a las 15:00 Valdivia y gran parte del sur de Chile fueron sacudidos por el terremoto más intenso registrado hasta el presente (10 grados) y la formación de tsunamis (maremotos) afectaron hasta Hawái y Japón. Gran parte de la ciudad fue destruida, principalmente  los edificios de concreto, pero afectando menos a las más abundantes construcciones de madera y de poca altura. El maremoto que siguió al terremoto derrumbó a varias de las fortalezas de origen español (Valdivia con 17 fortalezas fue uno de los últimos bastiones españoles de Sudamérica). 

 

Desde esa fecha, la fisonomía de la ciudad y alrededores (hundimiento de terrenos en suelo pantanoso) cambió para siempre, dejando inutilizado gran parte del río para la navegación hacia el océano. El hundimiento de un gran bosque dio origen a un área donde con un metro de agua de altura, hoy se convirtió en un paraíso para aves acuáticas, sin predadores, sin barcos a motor y con mucho alimento. Joel, nuestro anfitrión, nos invitó a remar y conocer este lugar de la mejor manera, desde el agua. Cisnes de cuello negro, lobos marinos, gaviotines sudamericanos y un bosque, hundido por este sismo histórico hicieron de la tarde un momento especial, aunque no hubiese sido lo mismo si no hubiésemos tomado un riquísimo Once al finalizar la remada. 

Como última actividad de Valdivia, fuimos a conocer las playas, con arena oscura, agua fría y muy poca gente (al menos en primavera). Miramos hacia el horizonte como imaginándonos lo que sería navegar hacia Asia, tomamos mates, jugamos con Leia y miramos unos valientes surfistas que llegaron al final de la tarde, a jugar con las olas.

Desde Valdivia, continuaríamos recorriendo la Region de los Ríos, pero yendo río arriba, hacia los Andes, que aquí se encuentran hacia el Este. Por la Rzaraza, cruzamos la Ruta 5 y luego de 140 km llegamos a desde donde la proximidad a los altos picos cambio todo, clima, paisaje, vegetación e incluso los carteles que anunciaban peligro, pasamos de los que anunciaban área de peligro de Tsunami a peligro de Erupción Volcánica. 

 

Los ríos se hicieron caudalosos y se mostraron los lagos donde se originan. Llegando al Lago Panguipulli a lo lejos vimos una formación cónica, que claramente con glaciares en su cumbre, debía ser un volcán y a medida que nos fuimos acercando nos sorprendió ver que de su cumbre sale humo! Un volcán humeando le dice Gonza a Jor y ella que al principio fue escéptica, luego pasó por el miedo a que estuviésemos viviendo una erupción, luego nos informamos de que lleva más de un año humeando, luego de haber hecho erupción en marzo 2015. Es el Volcan Villarica, uno de los más grandes de la zona si bien en los alrededores pueden verse también el Mocho-Choshuenco, Quetrupilán y el Lanin. 

Dormimos en Panguipulli donde una señora, Emma, dueña de un restaurant local, nos había invitado a pasar la noche. No solo nos ofreció alojamiento sino que nos preparó una cena y un desayuno para el recuerdo! Entre las conversaciones que tuvimos nos contó anécdotas de erupciones y terremotos, pero aún así, elegía vivir en Panguipulli frente a cualquier otro lugar: el miedo a lo desconocido es siempre mayor al miedo a lo conocido. 

Recorrimos un poco de la zona céntrica y su linda costanera pero además hicimos 70 km en dirección al Volcán Villarica hacia las localidades de Pucón, Coñaripe y Liquiñe, donde desde el corazón de Volcán, salen aguas termales a altas temperaturas y hay varios lugares donde poder experimentar esta actividad. Entre las opciones, nosotros elegimos un local llamado el Rincón donde además de pozos completamente naturales, se encuentra en el lugar una enorme cascada de agua fresca que contrasta perfectamente y además brinda una adición al audio natural e hipnotiza a la vista.

 

Experiencia mágica, obviamente acrecentado por el momento del año, que al ser fuera de temporada, nos encontró aquí, solos y felices.

Desde aquí, visitamos Pucón y Villarica, las dos localidades más turísticas e importantes de la zona y que pertenecen a lo que es conocido como la region de Los Siete Lagos (grupo de lagos pertenecientes a la cuenca del río Valdivia) y con mucha infraestructura turística, que los hacen de los 5 destinos más visitados de Chile. Pucón, localizado casi en la ladera del Volcán Villarica (2.847 msnm) está a solo 16 km del cráter (cima) del Volcán, lo cual lo hace la localidad más sensible a su actividad (5 erupciones en el siglo XX y 1 erupción en el siglo XXI) y desde donde se ofrecen ascensos diarios a la cima. 

Pucón fue la última localidad de Chile que visitamos y más allá de su hermosa y pintoresca localidad, además de encontrarse en un marco hermoso, decidimos volver a la vecina argentina para visitar otras localidades patagonicas. La Region de los Lagos y la Region de los Ríos nos habían mostrando mucho y sorprendido más aún. Volvimos a Argentina por El Paso Tormena que comunica Pucón con Junín de los Andes y donde la llegada al norte del Parque Nacional Lanin nos sorprendió con una vista cercana y asombrosa del Volcán aunque el clima no nos permitió ver la cumbre ya habíamos visto tantos volcanes en estas ultimas semanas que nada nos decepcionaría... volvimos a la Estepa Patagónica en Junín de los Andes y emprendimos una nueva fase de nuestro viaje, una fase de reencuentros, despedidas y sorpresas.

 

 

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