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Somos Jor y Gonza, dos personas apasionadas por viajar, fotografiar y vivir la simpleza de lo cotidiano. Nos conocimos en uno de esos paraísos que tiene nuestro mundo y un día decidimos dejar atrás lo cómodo y conocido para subirnos al Fusca, nuestro WV Escarabajo'80 y dejar que el viento nos lleve.

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We are Jor and Gonza, two young, passionate people, that love travelling, taking pictures and living simply. We met at one of those paradises of our world and one day decided to leave confort and know behind to get on our 1980 VW beetle and let the wind take us. 

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Llevados por el Viento es un blog de viajes mediante el cual intentamos compartir nuestras experiencias y aventuras a través de un recorrido por el continente americano.

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Guided By the Wind (Llevados por el Viento) is a travel blog through which we wish to share our experiences and adventures across the American Continent.

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September 28, 2018

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Hola Patagonia

December 29, 2015

Cruzamos el Puente Viejo y dejamos atrás la provincia de Buenos Aires y la primera ciudad patagónica nos dio la bienvenida, hola Patagonia, Hola Viedma!

En Viedma teníamos un contacto que en Mar del Plata se había acercado a conocer nuestra historia, Horacio y Blanca Delfeo. Fuimos a saludarlos y nos ganamos un lugar para descansar, para duchar y también unas riquísimas milanesas de cena. Una familia grande, desparramada en varias ciudades, con varios hijos y muy acogedora, nos ofrecieron mucho y todo fue bienvenido.

El día siguiente descansaríamos en Viedma y Horacio y Blanca se ofrecieron con su enorme corazón en llevarnos a pasar la tarde a la Costa, así que luego de almorzar nos fuimos los cuatro en su auto a conocer Punta Bermeja, la Lobería y el Cóndor.

 

El Cóndor, localidad vecina a 30 km en dirección Este, es el principal balneario Atlántico de Viedma. Localizado en la desembocadura del Río Negro, con casas simples y lujosas, calles de tierra y de asfalto, casino y pequeñas proveedurías, es un fiel reflejo de la población regional.

Amplias playas de arena con fuertes luces que las iluminan de noche, un viento predominante del sudeste, es ideal para prácticas de deportes acuáticos de viento y no sólo es frecuentado por los locales de Viedma sino que se encuentra a menos de 1000 kilómetros de las principales localidades del norte de la Patagonia, como Bariloche o Neuquén. 

 

En dirección sur, a 30 kilómetros del Cóndor, también por ruta de asfalto, esta Punta Bermeja una pequeña localidad, donde playas, en su mayoría de piedras, pero algunas de arena (con marea baja) son frecuentadas por los locales, ya no para pasar muchos días, sino más bien el rato porque no cuenta con servicios. 

Pesca de orilla, surf y beber mate son las tres actividades predominantes de la zona además del obvio e imperdible avistaje de la colonia de los famosos  loros barranqueros que anidan y descansan en los extensos acantilados. Su plumaje multicolor excepcional, sus constantes gritos e incontables números de bandadas los hacen iconos del lugar, donde se los encuentra en su mayor número (del mundo).

A pocos 3km de Punta Bermeja está La Lobería, área protegida desde donde se ven lobos marinos de un pelo y elefantes marinos. Hay que pagar una entrada de 4 dólares por persona y te ofrecen binoculares para ver desde arriba de plataformas en los acantilados, los animales. En esta época del año (fines de diciembre) las hembras entran en su periodo de celo y así, los machos se disputan terreno y ejemplares con otros machos que son polígamos y cada macho tiene un harem de aproximadamente 30 hembras. A la distancia se ve a los machos mostrar su fuerza con su postura y gritos mientras las hembras o están en el agua nadando o en la orilla jugando o tomando sol. 

Unas pizzas caseras fueron la cena de despedida con la familia Delfeo y a la mañana siguiente nos alistamos para seguir, aunque luego de la experiencia del primer tramo de la RN 3 patagónica, habíamos aprendido a mirar los vientos en el pronóstico y así sabíamos que habría fuertes vientos del sudeste por la mañana y a las 14:00 calmaría, por lo cual nos fuimos a la costanera de Viedma, preparamos el almuerzo y luego salimos sin viento hacia el Sur. 

Durante el almuerzo hablamos por mensajes con amigos de Buenos Aires y entre ellos, Lucho Tormena, que tiene familia en Las Grutas nos puso en contacto con Cristian, su primo quien vive en San Antonio Oeste, siguiente ciudad al sur de Viedma. 200 km separan estas dos ciudades y aunque no había viento, decidimos dar una parada en la mitad para descansar al auto y para tomar unos mates. 

El sol en esta región es muy fuerte de día y además de alcanzar temperatura de 30ºC o más, al no haber sombra se siente mucho el calor. Luego del descanso en la ruta,  chequeo de aceite del auto (viene perdiendo más de lo normal), seguimos a San Antonio Oeste donde entra una Ría que dentro del Golfo de San Matías, se llama Bahía San Antonio y sirve de puerto importante de exportación para toda esta región. Río Negro es un importante productor de manzanas, frutos rojos, mariscos y petróleo entre otros. 

 

Llegamos a San Antonio y estacionamos en la puerta de Cristian e Iliana una pareja joven, local que tienen a Ema, su hija de dos años. Nos duchamos y Cristian nos ofreció al día siguiente estacionar en la casa de su padre en Las Grutas, ciudad balnearia vecina (14km). Dimos una vuelta por la ciudad que tiene la mayoría de sus calles de ripio, con techos de chapa, edificios bajos y un paisaje muy plano y seco. Conocimos las playas de su ría que son de piedra y conchillas y donde se notaba la importante amplitud de marea ya que el mar estaba a más de doscientos metros de nosotros.

Leia corrió un poco, el atardecer a las 9 de la noche, cena en la CR y listos para descubrir el balneario más popular de la Patagonia. 

El día siguiente salimos para Las Grutas por la Ruta Provincial 2 y a pocos minutos llegamos a la ciudad balnearia más importante del litoral sur, con mucha infraestructura. 

 

En las grutas, segunda quincena de diciembre se nota que está a punto de explotar para el turismo, muchas casas y complejos de departamentos para alquilar, balnearios, restaurantes y tiendas de souvenirs listas para arrancar! 

Decidimos conocer sus amplias playas, famosas por la calidez del agua... claro, cálido es un concepto relativo, nosotros viniendo desde hace menos de tres meses del nordeste brasileño cálido es una cosa y para quienes viven en el Atlántico Sur, cálido es otra. 

Lo cierto es que al ser parte de una grande bahÍa (de San Matías) y tener tanta amplitud de marea, la teoría dice que el fuerte sol calienta la arena durante las primeras 6 horas de la mañana y cuando comienza a subir el agua, esta arena sube su temperatura. Esta teoría la comprobamos juntos con Leia en pequeños pozos de agua que se van llenando con la subida del mar, pero la temperatura del agua por sí misma dista de ser cálida. 

En las playas más céntricas que se ubican debajo de acantilados, descubrimos sus famosas "grutas", que son en realidad grandes cavernas causadas por la erosión del mar y que llegan hasta 8 metros de alto. 

Debido a los abruptos acantilados, para acceder a la playa hay que bajar por unas escaleras conocidas localmente como Bajadas y están van desde la numero cero (siendo la más céntrica) hasta la siete. Esas escaleras te llevan a un local (parador) donde se venden comidas, bebidas y se alquilan equipos de playa. 

 

A la tarde dimos un intento fallido de vender imanes y postales en el centro de la ciudad aunque algunos curiosos pararon a saludar, no nos fue muy bien. Nos duchamos en el departamento de la familia de Ileana, tomamos una cerveza con cornalitos frescos y nos despedimos de esta hermosa pareja con un ya frecuente "los esperamos en la ruta", lugar donde invitamos a casi todas las personas que se entusiasman con nuestra historia. 

Al día siguiente, luego de mirar los vientos pronosticados, retomamos la misma ruta provincial 2 y volvimos a la RN 3 desde donde se recorren los últimos 140 km de Rio Negro, antes de entrar en la Provincia de Chubut. Justo antes del límite provincial esta Sierra Grande, pequeño poblado en la ruta, y por ser lo único "importante" entre San Antonio y Puerto Madryn (más de 300km), parada obligada. Camiones, colectivos, coches y viajeros, todos paramos en los alrededores de la estación de servicio YPF. Conocimos a una familia que viajaba en una Estanciera y saludamos a una pareja ciclista que llevaba un perro, para luego de almorzar, partir hacia Puerto Madryn. 

Viento norte nos ayudó a llegar rápido a esta famosa ciudad costera, donde a las 4pm ya estábamos estacionando en la casa de una pareja de CouchSurfing (Ilan y Gise). Tomamos mate, desmontamos la casa y fuimos a pasear al centro de la ciudad donde probamos un waffle con dulce de leche en su popular heladería, Bomke. Cenamos pizza con los chicos que recientemente se habían mudado. Venían de Buenos Aires donde se habían conocido (ella de Trelew, ciudad vecina a 60km e Ilan de Buenos Aires) y vivían aquí hace pocos meses. 

Puerto Madryn es muy lindo, con más de 80.000 habitantes, cuenta con playas de arena extensas (al igual que Las Grutas tiene 7 bajadas), barrios lindos y barrios nuevos que al no estar parquizados como los otros y al tener calles de ripio, dan apariencia de extremadamente secos y polvorientos. Nuestra CR rápidamente entró en este circuito también y se llenó de polvo con cada viento (que son muchas ráfagas por día). 

En frente a la casa de Ilan y Gise había una plaza mantenida por su vecino más próximo, Antonio quien le contó la historia a Gonza de cómo esta plaza que antes era un terreno baldío, tras mucho riego y plantas autóctonas, él consiguió darle forma de parque, además de sumar algunas estructuras artísticas de metal reciclado ya que él se dedicaba a realizar trabajos en hierro. 

 

Al no tener un importante río de agua dulce próximo, Puerto Madryn tiene una fuerte limitación de uso y consumo de agua, el cual está medido y tiene un alto valor. Así, además de la Patagonia Atlántica, caracterizada por estepa y aridez, en lugares como Puerto Madryn se nota más aún! 

 

Nuestro comienzo de estadía en Madryn se vio un poco alterado cuando en un descuido, un taxi que bajaba la calle donde estábamos estacionados le pego a Leia en la cabeza mientras ella con su inocencia se mandaba a cruzar la calle. Sangre por todos lados, un susto enorme y aunque ella ladraba y lloraba (o sea que estaba viva) Gonza corrió, la levanto en brazos y fue a buscar a Jor para que los lleve al veterinario. Diego, de Hocicos y Bigotes, nos atendió rápido y pudo parar la sangre de Leia que venía principalmente de la oreja, si bien tenía varios otros golpes en la cara y el cuerpo. Asustados los tres, la cachorra en dolor, ahora bajo el efecto de un analgésico, volvimos a la casa y almorzamos mientras mimábamos al tercer y más alegre integrante de nuestro equipo. Su oreja vendada contra la cabeza y una cicatriz en la cara que quedaría por un tiempo como recuerdo de lo sucedido nos quedaron como las principales imágenes de ese día. 

Los nombres de todas las ciudades y poblados de esta región hacen referencia a la colonización galesa, que si bien en algunos lugares (Trelew y Gaiman) dejó más huellas, su historia es el origen total del poblamiento europeo en el valle del Río Chubut. Dos famosos expedicionarios, Tomás Falkner y Robert Fitz Roy (junto a Charles Darwin), habían navegado y recorrido estas costas a principios de 1800 y a partir de ahí quedaron registrados los Golfos y Bahías en los mapas. Cincuenta años más tarde el gobierno argentino (Guillermo Rawson, como Ministro del Interior) ofreció donar tierras en la ribera del río Chubut a cambio de colonizar la región y los galeses, si bien no eran agricultores, frente a las dificultades vividas en su país, se lanzaron a cruzar el Océano para llegar al Golfo Nuevo. 

 

Navegando la Costa, durante una tormenta se refugiaron en una caleta y la bautizaron Porth Madryn, en honor a la región de origen del capitán del barco. El 28 de julio de 1865 se estableció oficialmente la colonia cuando 153 galeses, entre niños y adultos, llegaron a bordo del velero Mimosa. Al igual que les pasó a Jor y Gonza, la aridez del Golfo Nuevo sorprendió a los galeses a quienes les habían prometido tierras fértiles, por lo que comenzaron la búsqueda de un lugar más factible para el asentamiento y conociendo que al sur se encontraba el Río Chubut, los colonos se trasladaron a pie hacia "el valle". 

foto madryn

 

Cuando llegaron a la desembocadura del Río bautizaron ese lugar, Trerawson que significa tierra de Rawson, en honor al ministro argentino. Hoy la capital de la provincia está acá, solo que el nombre mudó hacia simplemente Rawson. 

 

Más allá del nombre de calles (Avenida Gales, Avenida 28 de Julio, Lewis Jones, etc) y monumentos en su honor, es poco lo que se queda en Puerto Madryn de esa colonización galesa. Inclusive, el crecimiento de esta ciudad en los últimos años, dado a la explotación turística y también a la instalación en la década del '70 de la planta de aluminio Aluar (que emplea casi 1500 personas). 

 

En nuestros diez días en Puerto Madryn conocimos a muchos madrynenses pero ninguno "nyc" (nacido y criado) solo niños y adolescentes, pero en su mayoría conocimos jóvenes que vinieron a radicarse o junto a sus padres 20 años atrás cuando "había mucho trabajo" a causa de la instalación de Aluar o por su cuenta 10 años atrás con la explotación del turismo, en parte causado por la declaración de la Península de Valdés como Patrimonio Mundial de la Humanidad (1999). 

 

El 24 de diciembre habíamos decidido apartarnos de la ciudad y pasar una noche tranquilos los tres en alguna playa cercana, así que fuimos en busca de ella.  El 23 a la tarde elegimos el lugar y el 24 pasado el mediodía  volvimos con la CR, Leia ya sin venda aunque aún golpeada y con una luna llena que se asomaba mostrando todo su brillo. 

Jor hizo ñoquis caseros y Gonza se dedicó a amarrar el toldo que protege a Leia de las lluvias con varias cuerdas ya que con la llegada de la noche, aparecieron los vientos. 

 

Solos en la playa, los tres, la luna y el ruido del mar, nos despertamos el 25 para comenzar a ver qué en otras playas aledañas que se podían ver a 300 y 500 metros comenzaba a llegar gente para practicar día de playa. 

Estábamos en Playa Paraná, en realidad nosotros a 1 km de playa Paraná que queda a menos de 10 km del centro de Puerto Madryn, pero en una región donde abunda la estepa patagónica, las playas de piedra y no hay ningún tipo de servicio. 

 

Tan cómodos estábamos que fuimos a usar baños a una estación de servicio a la ciudad, recogimos agua dulce para beber y nos volvimos a quedar otra noche en el mismo lugar. 

Al día siguiente nos fuimos a la punta opuesta de la ciudad, fuimos hasta el Barrio Ecológico el Doradillo, donde Guillermo y Nazarena (junto a su hijo Lorenzo y sus perros) nos habían ofrecido alojamiento. Guille, como kombinauta siempre sigue los viajes de las Kombis por América y también seguía nuestro viaje así que nos había escrito ofreciéndonos que paremos en su casa cuando estemos en la región. 

Descansamos, conocimos a su familia que también vive en este barrio nuevo donde cada terreno es una hectárea de estepa y donde si bien el proyecto es reforestar la zona, el costo del agua es excesivamente elevado. Sin señal de celular, alejados del ruido y del tránsito, el barrio ecológico es muy amigable y tranquilo y se encuentra a unos 20 minutos del centro, siendo el auto el único medio de transporte para llegar. 

 

También conocimos las playas del Doradillo, al sur de la ciudad a 15 km, donde son famosas no por ser de arena y tener el agua fría, sino porque es uno de los lugares que durante el invierno las ballenas franca austral pueden ser vistas desde la orilla. 

Aprovechamos esta base también para lavar ropa y para llevar nuestro Escarabajo al mecánico, ya que habiendo un grupo de Kombis y algunos VW Escarabajos, hay un mecánico especializado. Caímos en las gentiles manos de Oscar Prochor quién sabe muchísimo y además es muy pedagógico al explicar. Teníamos algunos detalles para mejorar del escarabajo y Oscar nos ayudó en todos. 

Asimismo, mientras los días pasaban, nosotros seguíamos adelante con nuestro curso Open Water de buceo (el cual habíamos comenzado en Brasil) y nos quedaba solo el ultimo buceo en aguas profundas para recibirnos finalmente como buzos credenciados, solo que comenzó a soplar el viento y llegado el 31 de diciembre decidimos repetir la tradición del 24 e irnos a algún lugar desolado. Esta vez, el lugar escogido era una playa en la Península de Valdés, a 100km de Puerto Madryn. Se acababa el calendario 2015, un año que nos había dado mucho y que aún tenía guardadas sorpresas para las últimas horas, asique nos fuimos hacia la famosa península a descubrirlas.

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