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Somos Jor y Gonza, dos personas apasionadas por viajar, fotografiar y vivir la simpleza de lo cotidiano. Nos conocimos en uno de esos paraísos que tiene nuestro mundo y un día decidimos dejar atrás lo cómodo y conocido para subirnos al Fusca, nuestro WV Escarabajo'80 y dejar que el viento nos lleve.

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We are Jor and Gonza, two young, passionate people, that love travelling, taking pictures and living simply. We met at one of those paradises of our world and one day decided to leave confort and know behind to get on our 1980 VW beetle and let the wind take us. 

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Llevados por el Viento es un blog de viajes mediante el cual intentamos compartir nuestras experiencias y aventuras a través de un recorrido por el continente americano.

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Guided By the Wind (Llevados por el Viento) is a travel blog through which we wish to share our experiences and adventures across the American Continent.

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September 28, 2018

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Rutina de Hibernación en "La Villa"

August 1, 2016

Los días fueron pasando y nos fuimos asentando en “La Villa” a hibernar, que en nuestro caso no significaría literalmente descansar pasivamente sino simplemente poner en modo hibernar nuestro viaje y pasar nuestro invierno patagónico en una casa donde hubiese calefacción y protegidos de las heladas en la ruta.

Jor por su lado, le sumó desarrollo a sus cuadernos y con varias acciones on-line, se mantuvo ocupada haciendo cuadernos para vender, y también cocinando Pasta Frolas que Gonza ayuda a vender, tanto en los miradores como en el centro del pueblo. 

 Jor también hizo un curso de guirnaldas mejicanas y actualizó su stock con nuevos modelos de cuadernos.

Pero para mantenerse activos, además de ésto, Jor también se sumó a la actividad física, por un lado se anotó a clases de elongación en un gimnasio local, cuyo profesor irónicamente es dueño de la más rica chocolatería del pueblo, pero además por otro lado se sumó a Gonza para salir a correr y andar en bici junto a Leia por el barrio donde residimos, Villa Correntoso.

El clima de Villa La Angostura es muy húmedo aunque desde que llegamos recién empezó a llover a mediados de Julio, pero eso si: cuando empieza a llover, no para. Hasta Leia se sorprendió y se quedó plasmada en la puerta de la casa, sin ganas de salir a semejante lluvazón! A 780 metros sobre el nivel del mar y enfrentada directamente con los Andes, recibe los frentes fríos del pacífico de forma cotidiana y sumado a que se encuentra entre varios espejos de agua, la Villa cuenta con 4.000 mm anuales lo cual es muy alto (tan alto como un área tropical o subtropical, por ejemplo la zona de Iguazú cuenta con 2500mm) y especialmente se da entre Abril y Septiembre.

Las constantes y fuertes lluvias son parte de la cotidianidad de la localidad que continua con normalidad aun cuando la mayoría de sus barrios residenciales se encuentran en calles de tierra que se transforman en verdaderos barrales. En nuestro caso varias veces hicimos al Fusca transitar áreas de barro para llegar al centro, con patinadas espontáneas y controladas. A causa del barro, el hielo y principalmente la nieve, es común que los habitantes de estos lugares cuenten con cadenas para sus vehículos. A diferencia de otros lugares donde predominan las ruedas “con clavos”, aquí por lo extremo y por la superficie en la que se transita, los clavos no sirven, las cubiertas para nieve son caras y muy específicas y se recomienda a partir de mayo siempre tener unas cadenas en el vehículo. Un buen ejemplo de esto lo vivimos cuando llegamos a la frontera con Chile (sólo a 40 km de la Villa) donde un cartel en el puesto de control de la Gendarmería anunciaba su obligatoriedad.

Compramos cadenas para la nieve y dialogamos con los habitantes locales sobre sus usos, pros y contras… frente a sus variables de ruedas para nieve (con un dibujo especial) y ruedas con clavos. Obviamente en nuestro caso el comprar un par de ruedas nuevas, sean con clavos o para nieve no tenían ninguna sentido mientras que las cadenas podrían sacarnos de algún apuro y ademas son obligatorias en varios tramos de la ruta 40 durante el invierno.

 

Gonza retomó sus clases de escalada, aunque a diferencia de El Chalten donde practicó escalada en roca, en la Villa se inscribió en un gimnasio donde se practica la escalada deportiva en un muro que imita la montaña con diferentes “tomas" que reproducen las diferentes tipo de ranuras y asperezas que hay en la roca. Además de hacer un poco de actividad física, Gonza así socializó con varios jóvenes de la Villa (siendo que él con 36 es el más viejo del grupo) y además de todo amplió su conocimiento sobre esta actividad que tanto lo cautiva.

Los fríos días nos animaron a hacer mucha vida hogareña, guisos y platos calientes llenos de calorías y poco a poco fuimos abandonando la venta al aire libre por otros medios de obtener ingresos. 

En uno de los últimos días en el Mirador, conocimos una pareja que nos seguía por nuestro blog, Ana y Osvaldo quienes no solo se convirtieron en nuestros primeros amigos de la Villa, sino que nos dieron nuestro primer regalo… un mate viajero!

Pasaron los días y aprovechamos los lindos para salir de paseo. El primer tour lo hicimos hacia Villa Traful, localidad que queda a 60 km de Villa La Angostura (20 de asfalto + 40 de tierra), en dirección noreste.

Dentro del Parque Nacional, al otro lado del mismo cordón que da la espalda al Lago Nahuel Huapi, el nombre Traful, como se llama el lago a costas de este pequeño poblado hace referencia a una palabra mapuche que significa “unión" y hace alusión a la confluencia de los ríos Traful y Limay. Para llegar, hay que abrirse desde la RN40  y tomar la RN237 que es en su mayoría de tierra y une dos pedazos de la RN40 que sino bordean a el Lago Nahuel Huapi. Apenas se deja la RN40 se sube una ladera muy empinada llegando a los casi 1000 metros (200 más que el inicio del camino) y desde ahí se acompaña al Río Traful a través de una hermoso paisaje de bosques y altos cerros montañosos hasta llegar a este pueblito (un poco más de 500 habitantes estables) incrustado en el valle que ante su lejanía de todo lo demás parecería mentira se encuentre ahí. 

 

El Lago Traful tiene un grado de transparencia increíble y los tres nos quedamos largos minutos observando su infinito fondo, primero de rocas y luego de arena, por donde grandes truchas se pasean en inocencia. Es famoso el Lago por contar con un bosque de cipreses sumergido en el cual se realizan actividades de buceo… por las dudas, nosotros confiamos en que existe y no nos animamos a entrar en sus aguas glaciares. Este lago es un lugar que atrae muchos pescadores en épocas más cálidas y es considerado uno de los mejores lugares para pescar salmónidos en la zona.

Antes de irnos de Villa Traful, un rico almuerzo y una corrida en sus playas con Leia observando la temprana caída del sol, causa de su orientación y cercanía a cerros muy altos.

Nuestra segunda aventura también comenzó por la RN40 y atravesó el famoso Camino de los Siete Lagos que es un camino que une Villa La Angostura con San Martín de los Andes. Este tramo de la RN40 antes era la RN234 pero con una intención de fortalecer su popularidad se mudó la RN40 aquí. Son 107 km de asfalto que está en muy buen estado y que si bien tiene en su mayoría curvas, subidas y bajadas, en buenas condiciones climáticas, no debería ser peligroso. Saliendo desde la Villa, con el Lago Nahuel Huapi como despedida a la margen izquierda de la ruta, a pocos kilómetros ya se encuentra el Lago Correntoso, que si bien parte de él ya es parte de  la localidad, también pertenece a este camino que lo encuentra en varias oportunidades mientras bordea los Andes en dirección Norte. El próximo lago es el Lago Espejo, una clásica postal de la región con altos picos de fondo y un mirador en altura, acompañado de la posibilidad de bajar también junto a la ruta, hasta sus playas.

El Lago Escondido es un poco más difícil para ver para el conductor agresivo, mientras para quien circula a velocidad paisaje puede verlo mostrarse entre las copas de los árboles con un fuerte color verde esmeralda. Mientras el camino sube hacia las alturas nos encontramos con el Lago Villarino desde el cual, nosotros decidimos detenernos en uno de sus tantos “descansos” y respirar un poco del aire puro que circula estas latitudes.

El Lago Falkner, conectado con el anterior por un angosto río, recuerda al misionero inglés que le dio nombre a las Islas del Atlántico Sur a las cuales nosotros, los argentinos llamamos de Islas Malvinas. A su lado y de fondo se encuentra uno de los cerros más imponentes e importantes, el Cerro Falkner. Aquí termina el Parque Nacional Nahuel Huapi y da lugar al PN Lanin con el cual limita y si bien el bioma es el mismo y la provincia es la misma, cambia la jurisdicción y el nombre del parque. 

El ante-último Lago de los 7 es el Lago Machónico, cuyo afluente es el Río Hermoso, famoso por sus actividades de camping, pesca y kayak durante los meses más cálidos.

Luego de cruzar el Río Hermoso la ruta se desvía un poco hacia el Este y se introduce en un valle que desciende hasta el Lago Lácar y la localidad a su costa: San Martín de los Andes. Con casi 30.000 habitantes (el doble que Villa La Angostura), esta localidad fundada como bastión de la campaña nacional para conquistar la Patagonia (conocida como Campaña del Desierto), en 1898 se establecieron los primeros habitantes, relacionados más con un fuerte de tipo militar que con un pueblo andino de colonización europea como Bariloche u otras ciudades de la zona. 

Ensamblado a orillas del hermoso Lago Lácar, es un pueblo donde los deportes de aventura son cotidianos. Nosotros llegamos un sábado y aún con el frío otoñal que se había despedido eran innumerables las personas realizando actividades de remo en el Lago o de bicicleta en la Ruta 40. A pocos kilómetros del pueblo se encuentra además el Cerro Chapelco donde hay un complejo de Esquí que atrae mucho turismo en épocas de nieve. A nuestro paso no había ni una mancha de esto, más bien era un cerro marrón, rocoso y con una telecabina que funcionaba para ascender personas a su cumbre.

 

Nuestra visita a San Martín de los Andes se vio incentivada además de por el hermoso paisaje, el buen clima y las ganas infinitas de siempre rutear… porque en esos días estaría de visita Javier, amigo de la familia de Jor y además estaría también una amiga de Jor, Ana quién reside ahora en el pueblo y queríamos aprovechar para encontrarnos todos. Como muchas otras veces, los lugares los hacen en muchas oportunidades, las personas.

También aprovechamos para degustar sus magíficos y tradicionales chocolates, pasear por su centro y hasta le dimos la oportunidad a Leia para correr por sus playas, de arena y de roca.

Fueron dos lindos días, los cuales nos hospedamos con Ana y su perro Tuca, pero al cabo del fin de semana, nos dimos la vuelta para nuestra residencia temporaria que mientras cada día se ponía más y más frío, se convertía en un acogedor hogar. 

 

Nuestra cotidianidad se vio interrumpida con la oferta laboral de Jor quién comenzó a trabajar en el Hotel Las Balsas Relais & Chateaux que con mucho nombre y pocas habitaciones impone lujo en la costa del Lago, a 5 km del centro de Villa La Angostura. Un sábado recibió el llamado con la oferta y el lunes comenzó a desarrollar sus tareas… en el restaurant del Hotel. Nuestra rutina cambió pero no sería lo único que cambiaría con los primeros días del mes. Más novedades vendrían…

 

 

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