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Somos Jor y Gonza, dos personas apasionadas por viajar, fotografiar y vivir la simpleza de lo cotidiano. Nos conocimos en uno de esos paraísos que tiene nuestro mundo y un día decidimos dejar atrás lo cómodo y conocido para subirnos al Fusca, nuestro WV Escarabajo'80 y dejar que el viento nos lleve.

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We are Jor and Gonza, two young, passionate people, that love travelling, taking pictures and living simply. We met at one of those paradises of our world and one day decided to leave confort and know behind to get on our 1980 VW beetle and let the wind take us. 

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Llevados por el Viento es un blog de viajes mediante el cual intentamos compartir nuestras experiencias y aventuras a través de un recorrido por el continente americano.

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September 28, 2018

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Huellas Misioneras

October 28, 2015

 

Salimos de Puerto Iguazú por la Ruta Nacional 12 en dirección sur, hacia Posadas, capital de la Provincia. 300 km separan a la capital de las Cataratas, en una ruta que si bien es solo de dos carriles, tiene poco tránsito (a diferencia de la RN 14) y esta llena de lindos paisajes a su alrededor. Plantaciones de yerba mate, de frutos cítricos (naranjas, mandarinas, limones, pomelos) y también de pinos con destino a madereras marcan el horizonte caracterizado por colinas de baja altura. 

Llegando a Posadas (60 kilómetros antes) se encuentra San Ignacio, donde estan las principales ruinas de las misiones jesuíticas argentinas: San Ignacio Mini. Su nombre, derivado del fundador de la orden jesuita: San Ignacio Loyola.

Sus ruinas han sido declaradas patrimonio histórico de la humanidad por UNESCO en 1984 y se estima que en su auge albergó aproximadamente 12.000 aborígenes. Desde mediados de 1600 la orden de los Jesuitas se estableció en América para "traer la palabra de Dios" a estos rincones del mundo donde vivían pueblos "incivilizados".

 

Evangelizar y mostrar modos de vida europeos eran los principales objetivos de los misioneros que llegaban desde Europa a América. Una de las innovaciones del método evangelizador jesuita (con respecto a otras órdenes religiosas), era el método de aproximación, ya que los jesuitas (en general sacerdotes muy bien educados) aprendían el idioma y cultura local, lo asimilaban y desde ahí se relacionaban con los pueblos nativos. 

 

Los Jesuitas organizaban Reducciones o Pueblos, lugares que daban protección a los indígenas (Guaraníes) que acostumbraban ser nómades. En estos pueblos se regía una organización comunitaria basada en la colaboración y la autosuficiencia, tanto que en muchos lugares económicamente comenzaron a competir con economías colonizadoras. Este punto les provocó a los jesuitas tener enemigos dentro de la Iglesia Católica que se sumaron a sus enemigos externos: colonizadores que acababan compitiendo económicamente y los más violentos: cazadores de esclavos.

Estos tres factores aliados fueron la principal causa de la expulsión de la Orden de la Compañía de Jesus en 1759, y lo que encontramos en las ruinas Jesuíticas y aprendemos de ellas, básicamente es lo que sobrevivió a esa expulsión. 

 

San Ignacio es un pueblo bien pequeño, sencillo y con poco desarrollo turístico (algunos restaurantes, algunas posadas y pequeños establecimientos) contrastando con Cataratas de Iguazú. Las ruinas son el centro y principal atractivo del pueblo y si bien están en constante trabajo de mantenimiento, además de un pequeño centro interpretativo que nos da la bienvenida en el ingreso a las ruinas (costo de ingreso de 10 dólares por persona) en sí, rápidamente se puede percibir el tamaño e importancia que tuvieron estas Reducciones para la región y el desarrollo que generaron. 

San Ignacio, como contamos antes, está a muy pocos kilómetros de Posadas, capital de la provincia de Misiones y que es una de las provincias más nuevas de la Argentina. Territorio federal hasta fines del siglo XIX, región de conflictos entre las coronas españolas y portuguesas, entre los Estados de Brasil y Argentina y testigo presencial de los conflictos armados de la Guerra del Paraguay, nos sorprende como el pueblo "misionero" sea tan cordial, calmo y pacifico. Viajando por su provincia, no es común ver a personas apuradas, urgidas o ansiosas. 

 

Posadas tiene como historia fundacional la directa relación con las misiones y así con los poblamientos españoles que llegaban desde Asunción (ciudad colonial base para la población del noreste argentino y sudoeste brasileño) que estaba mucho más próxima y era mucho más relevante que Buenos Aires durante el siglo XVI. El primer nombre de Posadas fue Anunciación de Itapuá, pero esta fundación no prosperó y en cambio, la población se mudó a la ciudad al otro lado del Río Paraná, Encarnación de Itapuá. Este origen ayuda también a entender la íntima relación entre los habitantes de ambas márgenes del Río Paraná que antes de ser Argentinos o Paraguayos fueron producto común de la relación entre guaraníes, misioneros y colonos españoles.

 

Aún hoy es muy común que encontremos familias con familiares a ambas márgenes del Río, personas con negocios de un lado u otro, etc. Siglos después de su fallida fundación, se estableció en Posadas una serie de trincheras (a causa de la guerra entre Argentina, Brasil y Uruguay contra Paraguay) y se re-bautizó el lugar como Trinchera San José, nombre que sobrevivió hasta 1870 con la formal fundación de la actual capital provincial. 

 

Las dos principales actividades económicas de la provincia de Misiones (exceptuando el turismo en Puerto Iguazú) están íntimamente relacionadas: la industria maderera y la industria yerbatera que proviene directamente desde la historia jesuita. Ante la llegada de los misioneros, éstos se encontraron con el pueblo guaraní que tomaba agua fresca con hierbas, diferentes hierbas con fines medicinales (como compartimos en nuestra entrada de Paraguay) pero siempre con la base de la yerba Mate. 

La yerba mate es endémica de la región, incluyendo tanto áreas desde Bolivia, Paraguay, Brasil y Argentina. Así como los jesuitas asimilaron la lengua tupí-guaraní de los nativos, también asimilaron beber mate y así llevaron esta costumbre a los centros coloniales, lo cual no sólo acabó siendo una exportación cultural guaranítica, sino que además generó demanda y así impulsó la plantación y producción formal de esta planta/arbusto.

 

Es así que desde el siglo XVII se domesticó la yerba mate y hoy en día es una de las principales economías de la provincia. Lamentablemente su valor económico ha impulsado a un monocultivo que ha acabado con gran parte de la selva misionera (Selva Subtropical Atlántica), que hoy se encuentra reducida a un 8% de su tamaño original. La producción maderera si bien hoy en día es muy utilizada para la industria del papel y de la confección de muebles, originariamente (y parte de ella aún en la actualidad) se utilizaba para el proceso del "secado" de la yerba mate, proceso que se hace en grandes barriles horizontales en movimiento encima de un constante fuego. 

 

Luego de visitar San Ignacio, donde pasamos una hora y media, partimos hacia la capital misionera. A nuestra llegada a Posadas nos dirigimos hacia la región sudoeste de la ciudad, donde un fan de escarabajos, Alexis, nos había conseguido un sitio donde dormir. Básicamente era un estacionamiento de máquinas y depósito de la empresa constructora donde él trabaja. Habíamos entrado en contacto con Alexis unos días atrás y lo encontramos en una estación de servicio donde nos guió hasta el depósito. Cansados de un largo día, ni nos duchamos y nos dormimos rápido, previa cena en la CR. 

 

Como el lugar era usado para guardar equipos de valor de la empresa, había un sereno que cuidaba el área y además, tenía varios perros sueltos, solo que eran bastante agresivos y territoriales y luego de acorralar a Leia varias veces, optamos por dejarla  durmiendo dentro del auto esa noche.

 

A la mañana siguiente decidimos conocer las ruinas de las misiones jesuíticas de Paraguay y así partimos hacia Encarnación, ciudad capital de su región y que se comunica con Posadas a través de un puente. Dejamos la CR en Posadas y nos fuimos en el Escarabajo junto a Leia hacia Santísima Trinidad, la principal de las misiones de su área. 

 

El cruce fue bastante simple e incluso Leia hizo migraciones y luego de una corta fila para cruzar el puente, llegamos a Encarnación, conocida en Paraguay como uno de los mejores balnearios del país (recordemos que al Paraguay no tener salida al océano, todos los balnearios son de ríos).

En Encarnación nos informaron sobre cómo llegar a Santísima Trinidad del Paraná y nos sorprendieron con el material proporcionado (mapas, folletos, informaciones adicionales) y partimos 30 kilómetros hacia el oeste por la ruta 6. Llegamos rápido al pueblo que alberga, no sólo la misión jesuítica mejor conservada de Paraguay, sino de toda la región, basado en nuestra propia impresión.

San Ignacio ya nos había dado una idea de la presencia jesuita en la región, pero La Santísima Trinidad con edificios en mejor estado original y de restauración, aumentaron mucho nuestra concepción. Con un precio de ingreso igual al de San Ignacio (10 dólares por persona), pero en este caso se obtiene una entrada a tres misiones, La Santísima Trinidad, Santos Cosme y Damián y Jesús de Tavarangue. Vale mucho la pena.

Una hora y media luego de haber llegado a La Santísima Trinidad, emprendimos la vuelta. En Encarnación gastamos los últimos guaraníes (moneda oficial de Paraguay), compramos unas empanadas (comida colonial hispana-americana por excelencia) y nos fuimos a comerlas a la costanera de Posadas.

 

Antes, hicimos una recorrida por la región balnearia de Encarnación (que le da apodo a esta ciudad de "La Perla del Sur" por sus supuestos hermosos balnearios) donde Gonza se vio muy decepcionado frente a la prohibición de llevar animales y especialmente al modo de que un policía paraguayo se lo informó (a los gritos, casi como si estuviese cometiendo un delito al pasear a su perro).

Empanadas en la costanera, agua para la sedienta Leia, combustible para el Escarabajo y pasado el mediodía nos despedimos de Posadas y también de Misiones, ya que a las dos horas ya estábamos en su provincia vecina al sur, Corrientes.

 

Habíamos comenzado el día de viaje pasado el mediodía y salir de Posadas hacia el Este (abandonando así la línea recta Norte-Sur que habíamos hecho por la R12) hacia la Ruta Nacional 14, nos tomó más de una hora, a causa de muchos semáforos, algo de tránsito y finalmente, también la lluvia que se hizo presente luego de tantos días de buen clima.

 

Abandonamos así Misiones y el paisaje, si bien continuaba en sus enormes plantaciones de pinos, yerba mate y cítricos, el horizonte se aplanó y las subidas y bajadas dieron lugar a una llanura infinita. 

 

Una vez en la ruta, apenas cruzamos la frontera, nos encotramos con carteles que daban la bienvenida a uno de los establecimientos yerbateros más importantes de Argentina: Las Marías, en la localidad de Gobernador Virasoro. Ante semejante invitación, decidimos desviarnos un poco más de la ruta y conocer por dentro la producción de este producto que tanto consumimos. Entre las marcas de yerba producidos aquí están Taragüi, Unión, Mañanitas, La Merced y además varias marcas de té y mate cocido. 

Visitamos las plantaciones, conocimos la historia de la familia y el proceso de la industria, degustamos mates con bizcochitos y seguimos pasada la tarde.

El predio es muy lindo, mucho verde, lagunas y casas para sus empleados con un club y servicios incluyendo una escuela. En Corrientes también nos recibió el frío de un invierno que no habíamos vivido, que junto a la humedad creciente nos convencieron a detenernos para darnos una ducha caliente y abrigarnos, a las afueras de Santo Tomé en una estación de servicio. 

 

Llovía mucho, Leia refugiada en su cucha y nosotros con ropa húmeda nos dimos duchas calientes y nos secamos antes de darnos un rato para tomar unos ricos mates con la yerba saborizada que nos habían regalado en Las Marías. La lluvia no paraba y nosotros nos estábamos aún acostumbrando a la vuelta a Argentina, asique para la cena nos comimos unos típicos sándwiches de milanesa completa. 

 

Como acostumbra ser el caso, y varias veces hemos mencionado, en las estaciones de servicio todos se van a dormir temprano y comienzan el día al alba. Arrancamos el día temprano para ganar kilómetros y así fue, hicimos 370km hasta llegar a Chajari. En el camino vivimos una de las situaciones más divertidas de las últimas semanas, se nos rompió el limpiaparabrisas (dejó de funcionar) y tuvimos que implementar un sistema de cuerdas por el cual Jor y Gonza alternaban tirar cada uno de la cuerda para mover los brazos del limpia parabrisas, situacion que nos obligaba a llevar las ventanas abiertas y así entraba lluvia y frío. La situación tragicómica nos hizo buscar reparo varias veces hasta que lo hicimos en Chajari, al Sur de la provincia.

Nuestro último tramo, al día siguiente, fue de 532 km, entre los cuales la Policia de Entre Rios nos robo dos horas de nuestra vida reteniéndonos en la ruta por un supuesto "problema de papeles". Luego de mucho discutir, demostrarles que no pagaríamos nada, nos dejaron ir y así, a las 18:00 del 18/8/2015, después de 12.000 km volvimos a Marcos Paz por la Ruta Provincial 6.

Se daba fin a una etapa, que había comenzado casi cinco meses atrás. Ahora nos tocaban dos meses para prepararnos para la próxima!

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