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Somos Jor y Gonza, dos personas apasionadas por viajar, fotografiar y vivir la simpleza de lo cotidiano. Nos conocimos en uno de esos paraísos que tiene nuestro mundo y un día decidimos dejar atrás lo cómodo y conocido para subirnos al Fusca, nuestro WV Escarabajo'80 y dejar que el viento nos lleve.

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We are Jor and Gonza, two young, passionate people, that love travelling, taking pictures and living simply. We met at one of those paradises of our world and one day decided to leave confort and know behind to get on our 1980 VW beetle and let the wind take us. 

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Llevados por el Viento es un blog de viajes mediante el cual intentamos compartir nuestras experiencias y aventuras a través de un recorrido por el continente americano.

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September 28, 2018

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La vuelta a Argentina, primera parada: Iguazú

September 13, 2015

Nuestro tiempo en Paraguay fue corto, lleno de anécdotas y experiencias, pero al otro lado del Río Paraguay y Paraná queda su vecino sur y sudeste, nuestro punto de partida: Argentina. Hacia allá fuimos!

En el norte de Argentina, en la provincia de Misiones se encuentra un punto conocido como la triple frontera, donde Brasil, Paraguay y Argentina se miran a los ojos divididos por dos ríos, el Paraná (que divide a Paraguay de Argentina) y el Río Iguazú (que separa a Brasil de Argentina).

 

En este punto estratégico, conocido como "peligroso" por su complicado control fronterizo, rodeado de selva, se dice que han pasado armas, drogas, nazis y hasta dinero usado para atentados terroristas. Por este punto, también pasamos nosotros tres y comprobamos la simplicidad del control fronterizo y aduanero, que si bien fue más estricto que el paso de Brasil a Paraguay y viceversa, fue aún, bastante leve, tanto que nuestra cachorra, no hizo el trámite para el que tanto la preparamos.

Para cruzar de Ciudad del Este a Argentina hay dos caminos, el largo y el corto, solo que el corto no se usa para autos ya que el costo-beneficio no lo vale. Si bien existe una triple frontera formada por estos dos ríos en forma de T, en ese exacto punto no hay puentes, aunque haya gente que te cruza en canoas motorizadas o hasta balzas que se pueden contratar. Pero teniendo en cuenta que para cruzar por puentes de Paraguay a Brasil y de Brasil a Argentina, no cuesta nada, ésta acaba siendo la mejor, aunque más lejana opción.

Hicimos un simple trámite en migraciones en la frontera, (tan simple que solo fue entregar nuestro comprobante electrónico de entrada) y llegamos a Foz do Iguaçu, ciudad de más de 300.000 habitantes con industrias, edificios y además, el Parque Nacional Iguaçu. Ni para entrar ni para salir de Brasil hicimos ningún trámite ya que estábamos en tránsito hacia Argentina, frontera a la cual llegamos luego de veinte minutos de cruce de un lado al otro.

 

La ansiedad de comer alfajores, tomar fernet y escuchar radio local nos podía más que nada! La fila en la aduana Argentina era larga porque llegamos por la tarde, hora en la que mucha gente vuelve de excursiones y también, hora en la que muchos vecinos cruzan a cargar combustible a Argentina donde pagan menos.

 

En la fila de la Aduana nos llegó un mensaje vía Facebook con un contacto local que nos daría la chance de tener estacionamiento con baño muy cerca del Parque Nacional Iguazú, asique apenas cruzamos, nos dirigimos al encuentro.

 

En el centro de la ciudad lo conocimos a Claudio, quien trabaja en una agencia de turismo y quien nos ofreció estacionar en un parque que pertenecía a un monasterio y ahora estaban usando solo el frente, taxistas, guías de turismo y una pequeña agencia en el camino al Parque. Hacia allá fuimos, nos encantó el lugar, rodeado de naturaleza y decidimos definitivamente quedarnos ahí unos días.

Mientras Ciudad del Este es una de las tres ciudades más pobladas de Paraguay, Foz do Iguaçu es grande y Puerto Iguazú, con 40.000 habitantes es chica. Una ciudad que vive exclusivamente del turismo, y está rodeada de Selva Atlántica, característica de la provincia de Misiones, rica en árboles muy importantes y depredada principalmente por la ganadería y aunque parezca increíble, también por la producción de Yerba Mate. La yerba que los argentinos usan para su mate proviene exclusivamente de las provincias de misiones y corrientes, mientras los brasileros cosechan yerba en Mato Groso do Sul y en Paraná y los paraguayos en casi todo el país, aunque principalmente el sudoeste.

 

En Puerto Iguazú hay dos grandes localizaciones turísticas: el centro, donde se encuentran muchos hospedajes y restaurantes, bares, locales de compras, etcétera; y la ruta nacional N12 donde se encuentran los mayores hoteles, de tipo Resort, que son bien característicos de la región. Esta ruta es la que une también la ciudad con el Parque Nacional y la que hacia el sur une la ciudad con el resto de la provincia por el lado occidental (límite con Paraguay).

 

Nuestro area de camping estaba justo al final de esta región hotelera y estábamos aproximadamente a medio camino entre el centro y el parque que se encuentran a unos 15 kilómetros de distancia.

 

Luego de instalarnos, nos fuimos al centro a comer un plato típico argentino y no misionero, que en este caso fueron sorrentinos con salsa blanca. Si bien ya extrañábamos con dolor los jugos frutales brasileros, le dábamos la bienvenida a esa magnifica sobredosis de harinas blancas que tiene la gastronomía argentina.

 

Luego del almuerzo, lavandería para la ropa y supermercado para la cena. En esta vuelta de supermercado, nos cruzamos con una amiga de Jor que de casualidad estaba en la ciudad de paseo e hicimos planes para cenar en uno de los lindos locales del centro.

Al día siguiente arrancamos temprano, por consejo de Gonza que conoce muy bien el Parque. Al despertar nos alegraron la mañana unos hermosos tucanes Araçari que con sus coloridos plumajes y picos nos anunciaban un muy buen día por venir.

Llegamos a las 8 am al Parque, estacionamos (Estacionamiento cuesta $70) y compramos las entradas ($160 para residentes argentinos y $260 la general) y mientras esto sucedía, Gonza se encontró con uno de sus colegas, Carlos, quien nos consiguió gratis un paseo de lancha, conocido como la Aventura Náutica.

 

El Parque Nacional Iguazú es muy grande y las áreas para visitar son extensas, aunque la magnificente magia de las Cataratas nos hagan pensar diferente. En total son más de 10 km de senderos, además del tren, camión y paseos en lanchas que pueden tomarse. Se divide básicamente en tres áreas: la Garganta del Diablo, el Circuito Superior y el Inferior. Se puede visitar el Parque en un día, si son de buen caminar y llegan temprano, aunque muchas familias prefieren visitarlo en varios días, haciendo de su estadía en Iguazú, mayor.

Nosotros llegamos temprano, apenas el Parque abrió sus puertas (8:00) y tomamos el primer tren que va a la Garganta del Diablo (que está incluido en el ticket de ingreso al parque), que sale 8:30 desde la Estación Central.  Es común para quien llega temprano a este lugar encontrar más fauna que mas tarde y además mucha menos gente. Desde la estación a la catarata conocida como Garganta del Diablo hay 2 kilómetros de sendero por encima del Río Iguazú, caminata desde la cual se pueden ver peces, Jotes (un tipo de buitre sudamericano), Biguá (un tipo de cormorán) y otras especies de garzas además de tortugas y caimanes yacares. 

 

A la llegada a la Garganta uno se queda de ojos y oídos abiertos frente a la magnitud de su fuerza. Básicamente es la catarata de mayor volúmen, en donde el Río Iguazú esta justo cambiando de dirección y cae con toda su fuerza más de 160 metros.

De todas las cataratas, este es el único punto donde la mitad es brasilera y la otra argentina, el resto de las caídas de agua quedan del lado argentino del Río Iguazú. Luego de ver esta imponente catarata volvimos por el sendero a tomar el tren y volver en dirección opuesta hacia la entrada del parque, pero esta vez desembarcando en la Estación Cataratas.

Desde ahí recorrimos el sendero superior desde donde se ven la mayoría de los saltos desde lo alto y se pueden sacar fotos panorámicas también. Acá observamos a unos hermosos vencejos que vuelan entre los saltos y se esconden para anidar, por detrás del agua. Increíble destreza y coraje!

Media hora más tarde salimos del sendero superior hacia el inferior y paramos en el área administrativa del parque donde hay fotos históricas para luego llegar a un café donde los coatíes (roedor tradicional de este ecosistema) estaba esperando por alguien con comida. Es muy común ver a estos animales atacar bandejas de comida, paquetes de papas fritas, helado o cualquier bolsa que haga ruido similar, por costumbre, ya que pese a los muchos carteles indicando "no alimentar" a los animales, la gente, lamentablemente los alimenta.

En este punto de alimentación aprovechamos también para cambiarnos de ropa ya que luego del circuito inferior entraríamos en la lancha para nuestra aventura náutica y sabiendo lo que se venia nos pusimos bikini, short y guardamos nuestra ropa en una mochila. seguimos hacia el circuito inferior donde se tienen hermosas vistas del Salto Bosetti, y llegamos justo para que un arco iris formado por la condensación, nos de la bienvenida.

De a poco, bajando también se muestra el Salto San Martín y se ven los barcos que realizan la Aventura Náutica para ir poniéndose en clima.

Llegamos al embarcadero de las lanchas, nos pusimos los salvavidas y guardamos todo en una bolsa impermeable (que la empresa da gratis para guardar cámaras, ropa, etc). El paseo da una vista diferente y exclusiva desde el nivel del agua, que además nos hace sentir la potencia del Río Iguazú ya que nos llevó abajo del Salto San Martín donde las cataratas nos rociaron con agua fresca... Y si no fuera poco, luego hacia el Salto Tres Mosqueteros, al lado de la Garganta del Diablo donde literalmente nos coloca abajo para sentir la constante fuerza del río.

A la vuelta de la Aventura Náutica (que dura unos 15 minutos) subimos el sendero inferior hacia la entrada del Parque, pasando por el Salto dos Hermanas, el Hotel Sheraton (único hotel del lado argentino del Parque) y por el área de restaurantes, para luego tomar el sendero verde que tiene unos 500 metros por dentro de la selva hacia la salida. Eran las tres de la tarde y estábamos mas que satisfechos, felices de haber podido visitar juntos, esta Nueva Maravilla del Mundo (elegida como una de las nuevas 7). Ya era hora de volver a nuestra casa y prepararnos para dejar Iguazú al día siguiente.

 

Como habíamos subido por la Ruta Nacional 14 para ir hacia Brasil desde la provincia de Corrientes, decidimos bajar por el lado occidental de la Mesopotamia, y para ello bajaríamos por la Ruta 12, al menos hasta Posadas, capital de la provincia de Misiones donde además, se encontraba otro destino que queríamos visitar: las Misiones Jesuíticas.

 

Fue así que nos levantamos temprano, desmontamos la casa, montamos a Leía al auto y proseguimos hacia Posadas que estaba a 300 kms... El resto del camino... En la próxima entrada!

 

 

 

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