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Somos Jor y Gonza, dos personas apasionadas por viajar, fotografiar y vivir la simpleza de lo cotidiano. Nos conocimos en uno de esos paraísos que tiene nuestro mundo y un día decidimos dejar atrás lo cómodo y conocido para subirnos al Fusca, nuestro WV Escarabajo'80 y dejar que el viento nos lleve.

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We are Jor and Gonza, two young, passionate people, that love travelling, taking pictures and living simply. We met at one of those paradises of our world and one day decided to leave confort and know behind to get on our 1980 VW beetle and let the wind take us. 

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Llevados por el Viento es un blog de viajes mediante el cual intentamos compartir nuestras experiencias y aventuras a través de un recorrido por el continente americano.

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Guided By the Wind (Llevados por el Viento) is a travel blog through which we wish to share our experiences and adventures across the American Continent.

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September 28, 2018

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Sorría, Você está na Bahia

July 23, 2015

Día 66 de viaje. Con un buen sol anunciando camino nuevo, salimos de Conceição da Barra, luego de dar una ordenada y limpiada en la casa prestada. Volvimos hacia la BR-101 y a los pocos kilómetros nos encontramos con un cartel dando la bienvenida a este famoso y gran estado que sería nuestro anfitrión por las próximas semanas. Su lema: “Sorría, Você está na Bahia” hace alusión al alegre rostro de los bahianos y su vida relajada.

Rápidamente mientras manejábamos hacia el norte pudimos percibir un fuerte cambio: se acabaron los “morros” y se aparecieron los “coqueiros”. Jor deseaba enormemente la llegada de los coqueiros, de las playas de arena clara y agua cálida… y cada vez estábamos mas cerca!

Hicimos 202km solamente y llegamos alrededor de las tres de la tarde a la region de Caravelas, una de las primeras playas de Bahia. Al llegar a la rotonda principal en la ruta, habia dos caminos: el de la derecha, decía “Caravelas – Centro – Cais” y el de la izquierda “Barra de Caravelas – Praias”, elegimos: la izquierda. Hicimos 11 km más y ahora sí, el asfalto se terminaba y la arena comenzaba. Arribamos a la Praia da Grauça donde había una posada, un restaurant de playa (llamado localmente quiosque) abierto y otros tres cerrados. Una playa extendida sobre una barra de arena, amplia, con coqueiros y con casi nadie alrededor. No lo dudamos, nos estacionamos e instalamos, frente al mar!

Era nuestra primera vez estacionados en la arena! Leia… inmediatamente suelta se hizo varios amigos y nosotros además de comer un rico PF (esta vez de un pescado llamado Budião, que entraria en especie protegida en junio de 2015 asique llegamos justo para degustarlo!) desmontamos la casa e investigamos los alrededores.

Sea puesto de camioneros, playa, etc… siempre es bueno encontrar agua y especialmente mejor si se encuentra una ducha. En este caso encontramos una ducha de playa, que es casi tan bueno como una ducha propiamente dicha, solo que se encuentra en la playa y el agua esta a temperatura ambiente.

La tarde la aprovechamos para descansar, caminar por la playa, ver a los pescadores locales, correr con Leia, disfrutar un nuevo atardecer… y acomodarnos.

Al día siguiente optamos por conocer otra playa, que quedaba a 8 km por camino de arena: Praia de Iemanja. Un camino que daba imagen de poco transitado, arena, vacas, caballos, algunas garzas… y llegamos.

 

Toda la playa para nosotros. Nos habíamos traído unos sandwiches y agua asique nos hicimos un picnic, recorrimos la playa, entramos al mar y descubrimos una pequeña laguna cerca del mar… un lugar paradisíaco!

A la vuelta a casa, decidimos ir a conocer el Centro de Caravelas, asique ducha de agua dulce para volver a subir al auto. El centro mostraba al igual que otras ciudades del litoral, el auge de fines del siglo XIX y principios del siglo XX con edificios bonitos, pero hoy con un presente quieto, casi deprimido y triste con nostalgia de un pasado brillante.

 

 

Valió mucho la pena conocerlo y además se nos presentó la gran posibilidad de comprar algo fresco para la cena. En el camino encontramos un grupo de mujeres pelando camarones, con una montaña de ellos pelados. Nos acercamos, conversamos y nos explicaron que su paga es un kilo de camarones y también nos indicaron a quien comprarle, asique le compramos a un señor muy gentil y simpático y volvimos a casa a prepararlos con crema y arroz de acompañamiento.

Dos días y medio en Barra de Caravelas y volvimos a la ruta. El destino ahora era Prado, que como sabíamos era un pueblo grande en el litoral, desde ahí nos orientaríamos a alguna playa menor, cerca. Así llegamos con la noción de una playa recomendada llamada Cumuruxatiba pero al arribar a la playa del centro de Prado, el dueño de un quiosque donde pedimos orientacion nos dio una mejor idea aún! Nos dijo: quieren ir a este lugar? Señalando la panza del mozo que trabajaba en su local. (Claro la panza sobresalia pero el buen hombre portaba una camiseta con una foto de una playa fantástica!) … y obviamente quién contradice a un local cuando se trata de consejos? Así… comenzó la aventura hacia Corumbau, nuestro próximo destino.

Salimos de Prado en dirección Norte en busca de una aventura… y la encontramos. A unos 30 km llegamos a un pueblito llamado Guaraní donde los ojos se pegaban ante nuestro arribo. Calles empedradas y un cielo gris de nubes cargadas nos auguriaba una tarde complicada y así fue. En Guaraní confirmamos la dificultad del camino… pero todos le tienen fé a nuestro viaje y así nos dieron aliento para los 57 km que nos faltaban para volver hacia el litoral. Camino de tierra y con bastantes pozos, algunos llenos de agua, otros de barro, otros simplemente pozos.

Cuando pensamos que lo peor había pasado, con los primeros grandes pozos, vinieron las subidas y bajadas que empinadas, con barro y una leve garúa… la tensión se vivía. La pregunta de volver nunca se planteó y aunque fuese en primera marcha seguimos hacia adelante.

A mitad de camino salió el sol y también llegamos a un “lanchonete” (que seria una especie de comercio donde se venden “salgados”, sandwiches y cosas para beber) donde decidimos parar a revitalizarnos. Leia hizo pis, nosotros nos desestresamos con un guaraná y el fusca respiró aunque habíamos no solo embarrado todo, sino perdido algunas pequeñas piezas del auto en los grandes charcos… nada vital.

Para las 3 de la tarde habíamos llegado a Corumbau y si bien faltaban 8 km hasta el Villarejo (la Villa) y la Ponta do Corumbau (eso que habíamos visto en la remera del mozo de Prado), decidimos asentarnos en un Camping que nos conquistó por su cercania a la playa (en frente), por sus arenas blancas… y obviamente por el cansancio y estrés que traíamos. Acordamos el precio con el propietario y nos asentamos… pero como el atardecer nos llamaba decidimos embarcarnos en una visita a la Ponta de Corumbau… dejamos nuestra casa montada, subimos nuevamente a Leia al Fusca y nos fuimos a conocer el Vilarejo.

Un atardecer rosado, agua cálida y bien transparente y una punta de arena que se mete y desaparece en el mar, dividiendo una bahia de aguas calmas de una de aguas bravas, todo enmarcado por verdes y altos coqueiros, junto con restinga, hicieron que esos 57km sufridos… valiesen la pena.

Jor se olvidó sus havaianas en algun lado donde no los volvió a encontrar, pero fue una pérdida minúscula en relación a la ganancia del día. Hasta ese momento, uno de nuestros descubrimientos favoritos, y para Leia… una playa extensa donde correr sin parar, donde sentirse libre y salvaje.

Al día siguiente vinimos temprano nuevamente a la ponta y la recorrimos hasta el río homonimo que la separa de una villa que forma parte de una reserva indígena. De este lado, los pescadores costeros que viven en una villa denominada “reserva extrativista” y que hace referencia a que quienes residen pueden pescar/cazar y cultivar de acuerdo con la sustentabilidad del ambiente;

del otro lado una reserva indígena de hombres fuertes que en sus canoas tambien salen a pescar, plantan mandioca y viven en simples viviendas. Dos realidades semejantes, intactas en un marco paradisiacos, y nosotros como espectadores foraneos disfrutamos de una comida local con un paisaje incomprendible.

Por la costa a breves kilómetros se encuentra otra reserva nativa, pero mas conocida (la mas famosa de la región, seguro), Caraiva que ya dejó de ser reserva indigena para convertirse en poblado hippie y luego, hoy, en destino turístico… evolución, desarrollo?

Los nativos de la región son descendientes de los famosos Pataxos y Corumbau significa en su lengua: “lugar distante” y nosotros comprobamos que definitivamente asi lo era; sin señal de celular por varios días, con limitados servicios, nos dedicamos a descansar, reparar algunos golpes del viaje, tanto de la casa como del auto y principalmente, disfrutar de sus aguas cálidas, arena blanca y desoladas playas.

Tres días después, estábamos nuevamente en la ruta y con un destino que era completamente lo contrario, quizás uno de los más visitados en Brasil, de hecho conocido como el lugar donde Brasil comenzó… la region de Puerto Seguro. Hacia allá nos embarcábamos, hacia la “ruta del descubrimiento”.

 

 

 

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