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Somos Jor y Gonza, dos personas apasionadas por viajar, fotografiar y vivir la simpleza de lo cotidiano. Nos conocimos en uno de esos paraísos que tiene nuestro mundo y un día decidimos dejar atrás lo cómodo y conocido para subirnos al Fusca, nuestro WV Escarabajo'80 y dejar que el viento nos lleve.

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We are Jor and Gonza, two young, passionate people, that love travelling, taking pictures and living simply. We met at one of those paradises of our world and one day decided to leave confort and know behind to get on our 1980 VW beetle and let the wind take us. 

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Llevados por el Viento es un blog de viajes mediante el cual intentamos compartir nuestras experiencias y aventuras a través de un recorrido por el continente americano.

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Guided By the Wind (Llevados por el Viento) is a travel blog through which we wish to share our experiences and adventures across the American Continent.

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September 28, 2018

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El Tigre de los Sueños

November 13, 2014

El Tigre fue, es y será siempre la perfecta escapada de la cosmopolita y agitada Buenos Aires. A 30 kilómetros del centro de la Capital, y con varios accesos y medios de transporte que lo acercan a todos los rincones de la ciudad (2 líneas de tren, una autopista y dos grandes avenidas por las que circulan varias líneas de colectivos, además del acceso acuático por el Rio de la Plata) hacen de esta localidad tanto una escapada de horas, como un destino de fin de semana o hasta de unas vacaciones.

 

Allá a inicios del Siglo XX, cuando la prosperidad de las clases altas iba acompañada de la importación no solo de mano de obra (inmigración europea) sino también de costumbres, el Tigre fue donde se desarrollo una de las prácticas deportivas más interesantes y tradicionales, el Remo. Así como fueron fundándose los clubes de Remo que aún persisten al día de hoy; y donde si bien el deporte central es ese, también se practican otros; también fueron construyéndose residencias de verano, hoteles y hasta el famoso proyectado Hotel y Casino del Tigre. Todo esto en una complejo area de costanera del Rio Lujan, asi como en las innumerables (algunos dicen más de 300) islas que componen el Delta del Rio Paraná, dividido en Primera y Segunda Seccion. Aun hoy cuando llegamos al Puerto del Tigre, a las márgenes del Río Tigre se percibe el alto movimiento de embarcaciones privadas, turísticas y las “lanchas colectivas” que transportan personas y mercadería en todo el Delta. Entre medio de todos estos, aparecen como pequeños valientes, aquellos que tanto por deporte, como por simple medio de transporte, remadores en embarcaciones de uno, dos o hasta seis personas.

 

 

Además de todos estos, en los ríos principales, aquellos que bajan desde el Paraná, ya sea a través del Paraná de las Palmas, o por el Rio Lujan desde rio arriba, vienen bajando balsas con maderas, con frutos, arena, arcilla u otros productos que llegan al Tigre para ser comercializados. El mismo Tigre es un gran productor de mimbre y juncos usados para muebles y artesanías, frutas y miel, por lo cual mucha gente se arrima al “puerto de frutos”, principalmente los fines de semana a comprar éstos, o derivados de estos.

Para nosotros, que llevábamos suficiente (sino demasiado) tiempo en Buenos Aires, una escapada al Tigre fue la perfecta excusa para reunirnos con la naturaleza, la paz y la tranquilidad escondida entre árboles y arroyos. Llegar al Tigre desde el centro nos demoró no más de 40 minutos y luego de estacionar en nuestro B&B salimos a pasear por el romántico Paseo Victoria. 

 

Esta calle costanera, que adornada por un parquizado boulevard y con curvas sinuosas no permiten al conductor ir muy rápido y asi invitan a todos a recorrerlo a pie. Con termo, mate y cámaras de fotos, salimos a caminar y reconocer nuestro nuevo barrio. Encontramos palmeras históricas, entre clubes de remo y finalmente sobre el final llegamos al imponente Hotel/Casino Tigre donde hoy funciona el Museo de Arte del Tigre… un edificio donde se respira glamur del siglo XX y el frio de sus paredes protegen del fuerte sol que aun en una tarde de Otoño, muestra su potencia.

 

Por la noche, el Paseo Victorica tiene una escueta, aunque variada oferta gastronómica con varias opciones que incluyen mesas al aire libre alumbradas por velas y también ofertas con música en vivo y como siempre, también alternativas de comida rápida y menos romantica, que al igual que el centro de la localidad del Tigre (al otro lado del puente que une la Isla principal donde esta el Paseo Victorica), abundan las pizzerías y los restaurantes de mayor tamaño, tanto en los metros cuadrados de su local como en los renglones de su menú.

La mañana siguiente decidimos embarcarnos junto con una pareja amiga (David y Pamela) en una lancha colectiva e ir a visitar a una familia amiga, los Heynen que hace menos de un año compraron una casa en la primera sección del Delta, exactamente en el Arroyo Esperita. Claro, porque son tantas las islas como los canales y la única manera de ubicarse es a través del nombre de los ríos, arroyos y arroyitos que sirven no solo como referencias, sino como verdaderas avenidas y calles por donde circulan todo tipo de barcos, botes, canoas, kayaks y hasta osados veleros y yates. 

Subirse a una lancha colectiva, ya es toda una aventura, desde la mala organización en la fila previa, gente metiéndose en la cola y varias lanchas saliendo al mismo tiempo hacia ríos y arroyos diferentes, claro habiendo un delta tan grande para cubrir, las lanchas si bien en parte del recorrido van por los ríos principales como el Sarmiento, el Paraná de las Palmas, o el Luján, luego hay arroyos específicos por las que cada una emprende su recorrido. Nosotros tomamos la lancha colectiva de la empresa Interisleña que sale desde la Estación Fluvial Tigre más o menos cada dos horas (LINK) y que iba en dirección al Río Espera. Unos 7 dólares nos llevaron a través de Ríos, arroyos y recreos (lugares de camping y deporte en la Isla, son como clubes) por una hora y media hasta llegar a nuestro destino: el Muelle Público del Río Espera. Ahí nos esperaban nuestros amigos y nos acompañaron caminando bordeando el Arroyo Esperita donde ellos tienen su casa. Olor a leña quemando, a pasto recién cortado y a agua de río, sumado al cantar de los pájaros, el ladrido de los perros y los distantes motores de lanchas hacen difícil imaginarse lo cerca que estábamos de Buenos Aires, ya que se sentía tan lejos.

 

Un asado bien familiar, con vino y hasta un champagne para brindar por la nueva adquisición inmobiliaria hicieron de la jornada no solo completa, sino emocionalmente eterna.

 

 

 Luego mates y galletitas dulces, a la beira del Río acompañaron el atardecer que anunció nuestra vuelta al Puerto del Tigre. El frío del otoño nos despidió del Tigre, de Adrián, Eugenia y su hermosa  hija Lucia que en “La Isleñita” nos recibieron con tanto cariño y risas, donde nos reencontramos, todos después de tantas postergaciones y en un contexto de paz pudimos relajarnos y charlar sin límites. Con la despedida del Sol, nos despedimos de la Familia Heynen, del Tigre y luego al llegar a la Estación Fluvial de Dave y Pame y nos fuimos a nuestro B&B donde nos recompusimos tras una larga siesta y de la que despertamos muy inspirados.

 

No sabemos bien como ni porque, pero si sabemos que esa tarde, esa noche y esos siguientes días… nuestra vida cambiaría. Fue en esas 24 horas que decidimos no postponer nuestro viaje vehicular, luego de otros y otros, sino embarcarnos en una etapa donde el viaje no sería un período del año sino, todo el año… donde decidimos no esperar más y rendirnos frente a la inmediatez de nuestra voluntad… asi nació “Llevados por el Viento”.

 

Por los siguientes días no paramos ni un minuto en planificar, pensar porque queríamos viajar? Con cual objetivo? Como lo haríamos? Cuando? Cuanto? La decisión estaba tomada, pero el universo de la planificación (que es el verdadero momento donde comienza todo viaje) se abrió y nos tomamos un baño de inmersión en él, durante los próximos almuerzos, mates y cenas tendríamos nuestro cuaderno a mano para anotar todos los detalles de nuestra aventura. Gracias a nuestros amigos inspiradores, al Tigre y la Madre Naturaleza que nos dieron el empujoncito que faltaba.

 

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